Nos hubiera gustado conocer a doña Ángela o doña Angelita, la maestra, la pedagoga brillante, de intuición genial, inventora de la Enciclopedia Mecánica (1949), un artefacto educativo que se anticipó setenta años a la aparición del ebook, y de cuya existencia hemos sabido por la periodista Ana Gaitero (Diario de León).

Ángela Ruiz Robles nació en 1895 en Villamanín (León) y fue maestra hasta su jubilación en Ferrol, donde falleció en 1975. En medio, ochenta años de entrega  vocacional a la docencia, con una intensa labor social en la Escuela de Niñas del Hospicio o en la Escuela Obrera gratuita. Entre sus preocupaciones: facilitar el trabajo de los maestros, aliviar peso en la mochila de los niños (ahora motivo tan socorrido, no así en los años 40), hacer la enseñanza divertida, sugestiva, apoyando el aprendizaje con imágenes, luz, sonidos, juegos, y hasta una lupa. Fue así como inventó la Enciclopedia Mecánica.
Según su nieto, Daniel González, la Enciclopedia Mecánica, actualmente expuesta en el Museo de la Ciencia de A Coruña, «constaba de dos partes, la primera de conocimientos básicos: lectura, escritura, numeración y cálculo. Haciendo presión en abecedarios y números se formaban sílabas, palabras y  lecciones. La segunda funcionaba con bobinas, cada una dedicada a una materia. Todo en el tamaño de un libro “de facilísimo manejo y peso insignificante” describía la propia autora.

El concepto de libro mecánico iba más lejos pues las materias debían poder ser Estructura del libro mecánicointercambiables, pero, ante todo, el libro debía ser fácil de usar, intuitivo e interactivo para asegurarse un aprendizaje entretenido y no tan monótono como hasta la fecha. La primera versión fue construida en cobre pero estaba pensada y diseñada una segunda versión de plástico con nailon duro que pesaría aproximadamente 40 gramos, fue diseñada por una empresa italiana, pero desafortunadamente nunca se llegó a finalizar. Por tanto, el peso del libro y 5 ó 6 bobinas con asignaturas era muy reducido comparado con sus equivalentes libros de texto. Todo el diseño estaba inspirado en las necesidades de sus alumnos con especial énfasis en dos aspectos, el peso de los libros y el manejo y visión de los números y las letras».

En este vídeo de RTVE (un documento excepcional, ir al minuto 31) podéis ver a la inventora mostrando su invento.

Doña Ángela escribió una veintena de libros e inventó también un Atlas científico gramatical o un método taquimecanográfico. Muchas de sus ideas están aún sin desarrollar y podrían aplicarse como ella las imaginó a los ebooks más exigentes. Basta repasar esta enumeración elaborada por las profesoras Fórtiz y Raya de la Universidad de Granada:

  • Contenido distribuido por materias en un solo libro.
  • Cada materia está en una bobina, el libro es el soporte. De esta forma se aminoran costes en la edición de cada materia.
  • Portabilidad, el libro debía pesar poco para que se pudiera usar tanto en casa como en el colegio y fuera fácil de transportar. Se podían llevar las bobinas de forma independiente y colocarlas en el libro cuando fueran necesarias.
  • Incorporar interacción del alumno mediante botones, para que el alumno aprenda de forma amena. Las bobinas se desplegaban presionando sobre ellas.
  • Facilitar cálculos. Al no existir una calculadora de pequeño tamaño, dejó un hueco para incorporarla cuando la tecnología lo permitiera.
  • Facilitar la escritura de números y palabras: incluyó rulos con varias filas de caracteres en relieve, como en las máquinas de escribir, así como un plástico para dibujar o escribir, resolver problemas o tomar notas.
  • Contenido en forma de texto, ilustraciones, sonido: para ella, el uso de lo que ahora llamamos multimedia, ofrecía más canales para aprender. No se pudo incorporar el sonido en el primer prototipo, ya que tampoco se habían inventado las grabadoras y reproductoras de pequeño tamaño.
  • Texto y sonido en diferentes lenguas. El uso de varias bobinas con la información traducida o del sonido correspondiente al texto de la bobina, ayudaba a la traducción y enseñanza de otras lenguas.
  • El libro podía ser usado por alumnos de todos los niveles educativos, bastaba con cambiar las materias y los sonidos. Se ofrecía también soporte para que los propios maestros pudieran añadir sus propios materiales adaptados a sus alumnos.
  • Adaptación a usuarios con necesidades educativas especiales: La incorporación de sonido, luz y cristal de aumento eran ayudas técnicas que permitían a personas con necesidades educativas especiales, que se hicieran lo que ahora se denominan adaptaciones curriculares. Al poder cada maestro crear y usar sus materiales, también se posibilitaban estas adaptaciones.
  • Incorporación de luz para leer en la oscuridad.
  • Posibilidad de leerlo en horizontal y vertical para facilitar posturas cómodas de lectura.

En resumen, una mujer excepcional, la primera mujer inventora española, a quien la sociedad de su tiempo no hizo caso ni le dio medios ni apoyo (tuvo ofertas para ir a trabajar a EEUU). ¿Aprenderemos algún día la lección o seguirá nuestra sociedad dando la espalda a científicos e investigadores, enviándolos a la emigración o el exilio?

Hoy Borges en El Bierzo, nuestro cafe-tertulia en la red, rinde homenaje a una leonesa excepcional y os invita a saber más de su vida y obra:

Daniel González y Juan José Moreno: Los orígenes hispanos del libro electrónico (El País)
Wikipedia
InfinittoNews
M. José Rodríguez Fórtiz y Rocío Raya Prida, La precursora del ebook