No perdamos ni un segundo en cuestionar la legitimidad de la huelga general convocada para mañana, por más que el profundo pozo de fracaso al que han llevado este asunto tanto la patronal como los sindicatos demande con urgencia un ERE colectivo a las cúpulas empresarial y sindical.

No perdamos ni un segundo en cuestionar el sagrado derecho constitucional a la huelga: “A la huelga, cien; a la huelga, mil; yo por ellos, madre, y ellos por mi”.

La cuestión es si en 2012 los métodos de lucha sindical deben seguir siendo los mismos que en tiempos de la Revolución Industrial.Todostenemos en mente la imagen  que inmortalizó Bertolucci como póster de Novecent”: el cuadro original, obra del artista italiano Pelliza da Volpedo, se llama justamente “El cuarto estado” y es de 1901.

¿Cuál ha de ser el cartel de una huelga obrera en el año 2012? ¿Dónde está –o dónde debería estar- la vanguardia del proletariado? Hoy mismo el ensayista José Luis Álvarez (El País) pone el acento en la diana: “Los instrumentos de acción de los trabajadores siguen siendo obsoletamente locales. El gran reto sindical es organizativo”.

Así pues, mientras el capitalismo campante se organiza en Davos, Trilaterales, G8, G20, y demás foros y fundaciones de distintos pelajes, los sindicatos convocan una sí, muy legítima huelga, a la viaje usanza de Novecento. Mientras la crema de nuestro empresariado -un auténtico oligopolio, éste sí preconstitucional- se organiza y posiciona con ayuda del mismísimo Rey, los sindicatos de clase pelean a lanzadas como don Quijote contra los molinos de viento.

Los tiempos adelantan que es una barbaridad, aunque en algunos estamentos sólidamente momificados aún no se hayan enterado de que en este país, y globalmente, hubo un 15M. Si de verdad quieren defendernos a los trabajadores con eficacia, los departamentos de I+D de CCOO y UGT deberían trabajar día y noche en la invención de nuevos métodos de lucha sindical, con la misma agilidad que demuestran bancos y multinacionales para desbordar el marco local o estatal.

Por la misma razón que, gobernados por Merkel y Sarkozy, españoles, portugueses y griegos deberíamos poder votar en las próximas elecciones de Alemania y Francia, por esa misma razón global, los sindicatos deberían aparcar el siglo XIX y poner en marcha ya la Huelga 2.0: entonces sí, podrían aspirar a ser “El cuarto estado” y volverían a ser la vanguardia de un proletariado que hoy tiene en las redes sociales una fuerza movilizadora inmensa. Estoy seguro de que si CCOO y UGT –y sus homólogos europeos- fueran capaces de hacer por fin una Huelga 2.0, podrían hacer mucha pupa al capitalismo. Si no lo hacen, por favor, vayan preparando su propio ERE.