Galicia Confidencial ha tenido que retirar el sumario Dorribo de sus páginas, a la vanguardia del periodismo de investigación aquí y ahora, como consecuencia de una denuncia de la Fiscalía ante el Juzgado de Lugo. A estas alturas dela película Dorribo, como mínimo sorprende la actuación de la Fiscalía sobreprotegiendo un presunto derecho al secreto judicial y, una vez más, dirigiendo sus cañonazos contra la parte más débil: el medio de comunicación. Una vez más, se trata de matar al mensajero.

Para equilibrar las cosas debiera exigirse –al Juez, a la Fiscalía, al Ministro de Justicia, al Defensor del Pueblo (¿aún existe?), a quien corresponda- algún tipo de actuación contundente sobre: a) la duración de este y otros procesos judiciales que se eternizan, y eso sí que vulnera derechos fundamentales; b) la prolongación sine die de los secretos sumariales hábilmente administrados por las gargantas profundas, y eso sí que vulnera derechos fundamentales; y c) el propio concepto de “secreto” como bien jurídico protegible frente al derecho a la información.

¿De qué estamos hablando en el Sumario Dorribo? ¿Se trata de información clasificada, secretos de Estado, terrorismo? ¿O se trata de un vulgar embutido –es decir, un presunto chorizo- que ha enlodado todo lo que tocaba, en un baño de fango y corrupción de hedor insoportable?

Supongo que, para preservar su objetividad y el derecho a la imparcialidad que asiste a GConfidencial, tanto la Fiscalía como el Juez concernidos se abstendrán de intervenir en esta denuncia contra el mensajero. En estos tiempos de recusaciones afiladas no puede ser de otro modo: quien administra el secreto del sumario no puede ser juez y parte. Lo que se echa en falta, sin embargo, es una defensa sólida por parte de la Fiscalía del derecho a la información: la limpieza de las sentinas de Lugo pasa por nuestro derecho fundamental a tener acceso a toda la información que obre en el sumario. Por muy poderosos que sean los presuntos chorizos ahí encausados, que lo son.

Como periodista espero que no prospere ninguna denuncia, acción o coacción contra GConfidencial ni contra ningún otro medio que abra espacios a la información, al periodismo de investigación. En Lugo y en el resto de Galicia necesitamos todavía mucha transparencia y mucho wikileaks.