1ª. Defensa propia: Si el actual alcalde de Santiago, don Xerardo Conde Roa, a todas luces inocente, dimite motu proprio, antes de que las circunstancias se lo impongan y su partido se lo exija, recuperará una gran paz y tranquilidad personal y familiar, que le deseo sinceramente. Así podrá defenderse mejor, con la libertad personal que ahora no tiene por sus muchas obligaciones y servidumbres institucionales. Además, pondrá en su sitio a quienes le atacan sin misericordia y no será cómplice de esos mismos que, crucificando a un inocente, ensucian el buen nombre y prestigio de Santiago de Compostela.

2º.- Descubrir la conspiración: El Sr. Conde Roa va a necesitar todo su tiempo para defenderse de los cargos que ladinamente le imputan y desentrañar la conspiración (“la cara oscura de la luna”, que diría el Alcalde citando a Pink Floyd). Sus enemigos son muchos y poderosos porque se enfrenta a unos inspectores de Hacienda que han ido a por él, ¡¡eso está claro!!, y que le están castigando con un trato discriminatorio, por ser Vos quien sois. También tendrá que enfrentarse a todo un Fiscal, seguramente politizado y movido por alguna mano negra; y quién sabe si a un Juez de aviesas intenciones, además de unos cuantos funcionarios judiciales que, como todo el mundo conoce, son filtradores profesionales de sumarios. Y luego está la prensa. ¡Qué panorama!

3º.- Generar ingresos privados: El Sr. Conde Roa, abogado, empresario y promotor inmobiliario de acreditada trayectoria, tiene derecho a rehacer su vida y su patrimonio, hundido por su entrega vocacional a la política y sus muchos sacrificios en pro del bien común, como sin duda le recordarán con frecuencia quienes le quieren bien. Por los datos publicados, su situación económica es complicada: eso le puede pasar a cualquiera y debe ser mirado con benevolencia, más en los tiempos que corren.

Sin embargo, con su actual sueldo de alcalde a tiempo completo, el Sr. Conde Roa necesita 200 mensualidades (unos 16 años) con una cuota muy razonable de 1.500 euros al mes, para pagar no menos de 50 kilos de las antiguas pesetas, es decir, 300.000 €, o el doble si prestamos oídos a las maledicencias sin duda resentidas y desinformadas del Sr. Bugallo. Por el contrario, si dimite olímpicamente, el Sr. Conde Roa podrá volver a su actividad privada y poner en orden cuanto antes sus prósperos negocios inmobiliarios.

4º.- Un equipo sólido: Para el PP de Santiago todo son ventajas también. La dimisión de Conde Roa corregiría un error de cálculo –o una “información insuficiente”- y liberaría a sus valedores y avalistas políticos de una incómoda papeleta. El PP de Santiago demostrará a tanto incrédulo y papanatas que son un equipo sólido y tienen banquillo. Ya sabemos que el Barça no es lo mismo sin Messi, pero les queda Pujol, Cesc… en fin, yo creo que Guardiola a estas alturas ya no tiene dudas sobre la nueva alineación. La ciudad saldría ganando con una alcaldesa JASP (joven aunque sobradamente preparada), con impecable currículum.

5º.- Lección de democracia para canallas: Para el PP de Galicia, la dimisión de Conde Roa sería una bendición: no solo haría torniquete en una hemorragia poco conveniente en vísperas electorales (aunque falte un año para las autonómicas), sino que pondría en la picota a toda esa panda de políticos corruptos de los otros partidos, principalmente los del PSOE –que son los que han tocado más poder- y que mucho se llenan la boca ahora pidiendo tal y tal, pero ellos cual y cual. Así, dimitido ejemplarmente Conde Roa, y elevado a los altares de la dignidad política, los orozcos, caballeros, pachis, blancos, irisarris y demás tropa tendrán que poner punto en boca y tomar buena nota de tan ejemplar comportamiento. De lo cual saldremos todos ganando.

6º.- El retorno tras la absolución: Si Conde Roa permaneciera en el cargo los tres años que quedan de legislatura municipal, sufriría un gran desgaste personal y político, un calvario él, su equipo, el PP y la ciudad; y no podría poner en orden su vida y su economía como ya se dijo. Sin embargo, si dimite mañana mismo, cuando sea absuelto, dentro de dos o tres años –porque no tengo la menor duda de que será absuelto de acusaciones tan injustas y tan infundadas-, podrá volver a la vida pública con su inmaculada hoja de servicios y el aval de haber sabido sacrificarse por su ciudad y los suyos. Entonces, sí, se hará justicia.