—Paul Connett: “Estamos viviendo en este planeta como si tuviésemos otro al que mudarnos”.

El Papa también está contra la incineración. Después de Francisco de Asís —el naturalista que rezaba hablando con las flores y los pájaros, cuyo nombre tomó Jorge Bergoglio—, Francisco es el primer Papa ecologista en la larga historia del Vaticano. Su delicada encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común acredita una clara conciencia ecológica y una postura valiente contra los abusos consumistas.

El 9 de abril de 2016, Paul Connett entregó en mano al Papa Francisco su libro The Cero Waste Solution y le dijo al oído: “Dios recicla, el diablo quema”.

Paul Connett es un venerado profesor neoyorquino, conferenciante universal, fundador del movimiento Basura Cero, cuya profunda filosofía sintoniza con las tesis de Laudato Si sobre el agua, la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. El encuentro entre Connett y Francisco simboliza la toma de conciencia global sobre “lo que le está pasando a nuestra casa”.

“Hay que considerar —escribe el Papa Francisco— la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables (…) y algunos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.

Connett lleva treinta años luchando contra ese inmenso depósito de porquería y es, en palabras de Jeremy Irons, “el mayor experto en el mundo en problemas y soluciones en la reducción de residuos”. Su lema: “Limpiando de basura el planeta, comunidad a comunidad”.

Hace pocas semanas tuve la fortuna de conocer personalmente a Paul, con ocasión del Encuentro contra la Incineración celebrado en El Bierzo, en el que más de cincuenta plataformas de toda España elaboraron un contundente manifiesto contra la incineración, la Declaración de Ponferrada: Paul Connett es el primer firmante.

Escuchar a Paul fue una lección inolvidable; su oratoria es vertiginosa y vehemente, su discurso es demoledor, contagioso, ¡tan cargado de energía positiva! Conversar luego con él, compartiendo una copa de mencía, fue un regalo emocionante. Tras los abrazos, la reflexión. El libro de Connett Solución Residuo Cero [publicado en castellano por Ediciones Kaikron] es la biblia en pro del reciclaje y contra la incineración, un ensayo que debiera ser lectura obligada en el Ministerio para la Transición, en las consejerías autonómicas, en la Fiscalía Especial de Medio Ambiente y en todas las comisiones legislativas del Congreso y del Senado.

El discurso de Paul Connett es subversivo porque socava la máquina desenfrenada del beneficio —producir, consumir, gastar, tirar, derrochar— tatuada en el ADN del capitalismo salvaje, y nos propone sustituirla por el uso racional de la energía y de los bienes que nos han sido dados, o más bien regalados.

Retengamos algunas ideas básicas de Paul: “Estamos viviendo en este planeta como si tuviésemos otro al que mudarnos”. “Necesitaríamos CINCO planetas si todos consumiéramos como el estadounidense medio. Necesitaríamos DOS planetas si todos consumiéramos como el europeo medio. Mientras tanto, India, China etc. están copiando nuestros patrones de consumo. Algo tiene que cambiar, y el mejor punto por donde empezar es la basura”.

Hay mejores alternativas que incinerar

“Nuestra tarea es convertir una sociedad lineal en una sociedad circular”. Todos conocemos la economía lineal, por ejemplo en sectores extractivos como el carbón o la pizarra: extraer, producir, consumir, basura. Cuanto más extraes, más negocio a corto plazo y más basura final. El resultado es el calentamiento global, confirmado por toda la comunidad científica, insostenible desde hace décadas. Está fuera de discusión que si los 7.000 millones de habitantes consumiéramos como los yanquis, la Tierra habría reventado. Harían falta cinco planetas, dice Connett.

La economía y la sociedad no pueden tender al modelo USA o Europa, en el que una parte pequeña de la humanidad se come el trozo más grande de la tarta, deja a los hermanos pobres con hambre y además les transfiere su podrida basura. Jódanse e incinérenla ustedes en la India, en Marruecos, en Montcada o en El Bierzo. Hagan más vertederos y más incineradoras, y cuando los vertederos estén colmatados, lleven la porquería a las incineradoras y quémenla.

Esta es la lógica del sistema que Connett enmienda categóricamente: “Los vertederos y las incineradoras no son sostenibles”. ¿Por qué no debemos incinerar? Paul responde con claridad: “La Incineración es la forma más cara de manejar los residuos y la forma más cara de generar electricidad. La Incineración crea muy pocos puestos fijos de trabajo y no es un bien de interés para la comunidad. La incineración genera emisiones tóxicas al aire, es una amenaza para la salud y el desarrollo intelectual de los niños, es una amenaza para la agricultura, el turismo y las otras industrias mejores”.

“La Incineración —concluye Connett— produce cenizas tóxicas, no elimina los vertederos, malgasta energía, es una oportunidad perdida de luchar contra el calentamiento global y no nos lleva a una sociedad sostenible. Y por último: hay mejores alternativas”. Con lucidez y contundencia, cada una de estas afirmaciones están documentadas y razonadas en las 450 páginas del libro de Connett, cuya lectura despierta la sensibilidad, nos reconcilia con los pájaros y flores de Francisco de Asís y lanza un mensaje de esperanza: quizás estemos a tiempo de emprender juntos el camino hacia el Residuo Cero. ¡Arriba las ramas!

Foto portada: Google images vía revista Viatori (Guatemala).

Para saber más:

Laudato Sí: texto de la encíclica de Francisco sobre el cuidado de la casa común.
—Paul Connett: Solución Residuo Cero, edición en castellano en Ediciones Kaicron.
Ley de residuos, Ministerio para la Transición Ecológica.
Reutiliza (web local para reutilización e intercambio).
Agencia de Residuos de Cataluña.