Las amenazas ecológicas de 2020 ―Cosmos, Forestalia, Europa Metals en Borrenes y otras― siguen el esquema colonial del franquismo.

El Bierzo pensado desde fuera, desde la Junta-Ombligo o desde una multinacional en Brasil, en Zaragoza o en Sudáfrica.

 

[…] Después de 42 años de democracia, tenemos la casa patas arriba, está todo por hacer. La primera tarea es parar en seco a todos estos tipos atolondrados que malgastan nuestros impuestos y pensar qué queremos hacer en El Bierzo para que nuestras hijas y nietos hereden una tierra sana y sostenible.

En primer lugar, una reforma local basada en la administración única de Fraga ―esa que ustedes se han pasado por el forro―: amputación de todas las duplicidades y aplicación del principio de subsidiariedad: en El Bierzo la administración única es el Consejo Comarcal, no este de mentirijillas que nos otorga el feudalismo de Pucela, sino un Consejo de verdad, con poder político, con competencias y con presupuesto. Y suprimir 30 ayuntamientos.

En segundo lugar, planificar el territorio. Tenemos más polígonos industriales que campos de fútbol; los montes y bosques, abandonados a la especulación y al vandalismo de los incendios, porque en 2020 no existe en la comarca una planificación forestal integral, que impida el monocultivo y la eucaliptización del Bierzo. El territorio es un todo integral, no se pueden parcelas en el ecosistema. A los vendedores de humo, les digo que el monte berciano no es una caldera de biomasa: eso es la muerte de la comarca.

En tercer lugar, pensar nuestro modelo económico: basta ya de saqueos. Cuando Franco inauguró Endesa en los años 40, no está pensando en El Bierzo, maldita sea, sino en enchufar la manguera para llevar la electricidad fuera. ¿O es que alguien se paró entonces a meditar qué modelo de desarrollo industrial nos convenía? Las amenazas ecológicas de 2020 ―Cosmos, Forestalia, Europa Metals en Borrenes y otras― siguen el esquema colonial del franquismo. El Bierzo pensado desde fuera, desde la Junta-Ombligo o desde una multinacional en Brasil, en Zaragoza o en Sudáfrica.

El Bierzo (y León) políticamente secuestrado, sin capacidad de decidir su propio destino. Lo dicho, está todo por pensar y por hacer: El Bierzo No Existe. Y León tampoco.

 

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