No escribiré una necrológica. No dibujaré un obituario del escritor berciano y universal que se ha ido sin despedirse, del amigo cuyo nombre me resisto a borrar de la agenda, temblorosa la mano, aún incrédula. No buscaré palabras hermosas: mis queridos Juan Carlos Mestre y Miguel Apunto Varela ya lo han hecho con precisión de láser, y su magisterio me libera del trance doloroso.

Solo voy a hablarles de César Gavela, de su bonhomía, de sus risas y sus libros, de sus impagables historias y personajes, de su conversación, de su ironía, de su inteligente sentido del humor. Despliego sobre la mesa sus libros y los observo, aún sin creer que el César luchador contra la enfermedad se haya ido tan pronto, tan a destiempo…

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Portada: Retrato inédito de César Gavela en 1995, tras sobrevolar El Bierzo en globo.