―Un ecoparque es viable, es barato, crea puestos de trabajo, elimina contaminación y ahuyenta a los buitres de la corrupción

El equipo de gobierno municipal, elegido por los ciudadanos en junio de 2019, tiene ante sí el reto de romper esa siniestra alianza corrupción-contaminación, y proponer a la ciudad una ruta sostenible: la creación a muy corto plazo de un ecoparque que transforme nuestro demencial comportamiento con la basura.

He escrito “creación de un ecoparque”, y no “construcción”, para no dar cancha a los cementadores: sufrimos una Administración aquejada de cementitis aguda. Les hablas de cultura, y te hacen un edificio de cuatro plantas, vacío. Para ladrillos siempre hay presupuesto, para libros y arte, ya tal.

Les hablas de un ecoparque y te plantan una macro estructura de bloques y hormigón. Y no es eso.La obligación municipal es crear el ecoparque de residuos que dé cobertura, facilidad y estímulo a este nuevo «contrato ciudadano» con la basura. Hay ciudades que ya han prohibido las bolsas de plástico, esa plaga, ¿por qué no hacer que Ponferrada prohíba las bolsas de plástico (o las penalice con tasas) y facilite en cambio bolsas reutilizables.

¿Qué tal una campaña de apoyo al comercio local con bolsas de tela de fabricación local artesana? Evitamos plástico, creamos puestos de trabajo, concienciamos a la peña y limpiamos la ciudad. Fácil, barato y realizable (otros lo han hecho). Solo falta una decisión política valiente: paralicen el viejo pliego de condiciones obsoleto, reciclen los folios y empiecen de cero.


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Para saber más:

Eco-Cycle, Building Zero Waste Communities.