―No puede ser que un ayuntamiento cobre la pasta y el municipio vecino reciba la porquería

―El actual modelo fiscal, industrial y ecológico es radicalmente insolidario

 

Mientras la pandemia de las chimeneas y los residuos tóxicos es colectiva, nosotros parcelamos El Bierzo en cachitos ―¡37 municipios!― de los que unos son muy ricos y otros muy pobres; y los pobres (las zonas de Oencia, Ancares, Fornela, Cabrera, Boeza) se tragan la basura de los ricos (Cubillos, Toral, Ponferrada, Carracedelo).

Que dos o tres alcaldes ricachones vivan a cuerpo de rey, mientras el resto del Bierzo agoniza, es insolidario e injusto. La transición ecológica en El Bierzo tiene que empezar por redistribuir equitativamente el beneficio entre los que soportamos la carga. Dicho de otro modo: no habrá transición ecológica sin redistribución fiscal.

Este reequilibrio debe ser interior ―que Barjas, Rodanillo o Peranzanes cobren el décimo y el reintegro de Endesa y Cosmos―; y exterior ―que los 265 millones de beneficio de Roldán y los 840 de Endesa regresen al Bierzo en proporción a lo que se llevan―. Esto sería transición ecológica y fiscal justa. Lo otro se llama saqueo. Aquí y en el Amazonas.

El actual modelo berciano insolidario reproduce el de las grandes empresas. No hay imperio sin metrópoli: Londres, el Madrid de los Austrias, o Arteixo, capital del vasto imperio de Zara. En El Bierzo se disputan la capitalidad colonial Cubillos y Toral de los Vados, que funcionan a control remoto accionado desde Roma y São Paulo. Va siendo hora de que los otros 35 municipios bercianos planten cara a los insolidarios y exijan un trato equitativo para toda la comarca. Le vamos a llamar transición ecológica, industrial y fiscal justa. La primavera avanza.

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