¡Qué respeto le tengo yo al nombre Tomás! Mi tío-abuelo era Tomás, como mi padre y mi hermano, incluso de pequeño me llamaban Tomasín: forma parte de mi ADN, todos los días practico el santotomasismo: “Si no lo veo, no lo creo”.

—¡Meta, meta usted la mano en la llaga, hombre de poca fe! ¡Meta usted la mano por el siniestro costado y sáquele las entrañas con cuchillos cachicuernos!

Perdón, me he pasado de la Biblia al Romancero, soy tan inconsistente como san Pedro Sánchez: ayer les digo quién es mi candidato y hoy lo apuñalo por la espalda, lo machaco, lo trituro, lo ignoro, lo despedazo (si en el PSOE se tratan así entre hermanos, ¿cómo tratan a los de fuera?).

Lo de san Pedro Sánchez no es política, es pura mafia coreana: liquidar la disidencia y aviso a navegantes andaluces. Tras su máscara de silicona se ocultan Rubalcaba, Blanco, Bono, una legión de cadáveres famélicos de poder. En la Transición, Cecilia cantaba Un millón de muertos: eso es el PSOE de san Pedro y cierra España: diez millones de votos socialistas muertos. ¡A pulso!

Supongo que san Pedro Sánchez y su monaguillo Luena tienen un dossier de la UDEF como para hundir a santo Tomás y a los doce apóstoles en la Última Cena, pero todos pensábamos que el trabajo sucio lo hacían Judas y Pilatos.

San Pedro Sánchez le ha quitado el puesto a Judas: ¡Dejadme, que esto lo hundo yo solito! Con su reflejo autoritario, el PSOE acaba de resolverle la campaña madrileña al PP, que la tenía cuesta arriba. ¡Pa qué se va a arremangar Rajoy y jugársela en la ruleta rusa con Ignacio y Espe, si ya san Pedro Iscariote les sirve la cabeza de su rival en bandeja de plata!

Al final, hacen bueno a Rajoy y lo van a llevar otra vez en volandas a la segunda legislatura monclovita, incluso contra su voluntad.

Este asesinato en el Comité Central de san Judas Sánchez no resiste el análisis: está fuera de la política, pertenece a la bazofia, al lodazal, al cainismo más estúpido, al suicidio. Es la guillotina sin procedimiento, sin derechos de audiencia, sin presunción de inocencia, sin el más elemental compañerismo; no hay autocrítica colectiva ni asunción de responsabilidades colectiva, porque el Alcalde más votado de España era “su alcalde”, su líder madrileño en primarias, su candidato, no el nuestro. Los ciudadanos nos limitamos a mirar con estupor esta pantomima, esta depravación de la política, esta pornografía gore de quien trepa asesinando a sus hermanos por la espalda.

El comunicado de la Comisión Ejecutiva Federal suspende en bloque, de un plumazo y sin matices a toda la dirección del PSM “por el deterioro de imagen y por carecer de la estabilidad orgánica necesaria”: exactamente por esos motivos, hoy mismo debería cesar en pleno la propia Comisión Ejecutiva Federal, quintaesencia del hundimiento de la imagen del PSOE y su principal desestabilizador orgánico.

A Pedro Sánchez ya solo lo sostiene Rajoy, pero recuérdalo, Judas, tienes los días contados: “Roma no paga traidores”.

@ValentinCarrera  
Ilustración: El beso de Judas, de El Giotto (Padua, 1304-1313)
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