Silencio ominoso

Escribir un artículo —uno de los trabajos peor pagados del mercado laboral, mucho menos que una asistenta por horas— entraña un compromiso ético con los lectores y lectrices, y con el periódico que te da soporte: ustedes me leen de buena fe y yo pongo en cada letra lo mejor de mí, sin dar lecciones a nadie, sin dogmas y sin reverencias. Escribir este artículo semanal es una de las mejores cosas que pueden pasarle a uno como periodista: me obliga a pensar, reflexionar, considerar, matizar y dar forma al trozo de barro que las manos del alfarero convierten...

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