Rodanillo en el ADN (1)

[…] Las historias no contadas se perderán como lágrimas en la lluvia, de modo que esta primavera propuse a mi padre, Tomás, 93 años, acercarnos una mañana de domingo hasta Rodanillo, el pueblo de los carros, la casa natal de su padre Samuel, de sus abuelos y de sus bisabuelos… Fue enfilar la recta de Almázcara y comenzaron a brotar los recuerdos como amapolas en los trigales. —Ahí tenía Samuel unas viñas, ¿recuerdas que veníamos a vendimiar? —le pregunté al pasar por las laderas de Cobrana. Mi padre asintió con la cabeza y sonrió—. Y aquí había una cantera...

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