Maniáticos

Estaba yo en El Descansito, en el Km. 435, según se va de acá para allá, de la A-6, antes N-VI, que ya vamos perdiendo lo de nacional hasta en las carreteras radiales, acodado en la barra del bar, cuando entró una paisana. —¡Joven! –increpó al camarero, saltándose el saludo, el turno y el sosiego del local-, ¡oiga joven! -insistió sin demora–, me pone dos bocadillos de tortilla. Al pan le saca toda la miga, pero toda, eh, sin dejar nada, los llena bien llenos de tortilla, me los envuelve para llevar y me cobra lo que sea. Dijo...

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