¡Cállense!

Hoy no he pensado la columna. Casi todas las semanas pienso este artículo dominical con calma: el asunto y la forma van cociendo a fuego lento hasta que los 2.100 caracteres caen, dulces o amargos, cual fruta madura, como describía hace poco en La Nueva Crónica Noemí Sabugal. Pero esta semana no he pensado mi columna ni medio minuto: me he puesto a escribiros al tuntún, ¿qué digo a escribir?, ¡a disparatar! ¡Oh, qué hermosa sensación!, ¡qué poderío! Me siento como Susana Díaz explicando el adelanto electoral andaluz, me siento como Aznar reventando el congreso del PP, me siento...

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