Vuela esta canción para ti, Lucía

La noche siempre era una aventura en la discoteca 3A de Orense, donde Rouco pedía dos cuantreaus con hielo para hilvanar la conversación que era de ilusiones y esperanzas, de fraternidad y sentimientos cercanos. Pocas veces un corazón ha estado tan cerca de otro corazón, y fuera hacía frío. Entonces las discotecas alternaban la música disco con los temas lentos: de pronto, comenzaba a sonar una voz melódica, las esferas psicodélicas cesaban, bajaban las luces y el volumen, y la pista, a medida que se iba haciendo íntima, se vaciaba. Comenzaba un cortejo –no muy distinto del que vi...

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