OP TI MISMO

¿Qué hacer? Rendirse, en efecto, no es la solución. Hay que cambiar el rumbo. Cervantes escribió El Quijote en una cárcel de Sevilla y en las penosas condiciones de los calabozos de Argel, entre ratas y chinches, con sofoco y hambre, y todo lo demás. ¿Acaso el papa Calixto no era un corrupto que, sin embargo, fue capaz de dar cancha a Miguel Ángel? Lo ignoro, pero bien podría ser, como han sido tantas mediocridades las que han agromado obras maestras. Me gusta ese verbo productivo galaico, agromar, fructificar, en el sentido de brotar del germen, de la semilla....

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