La CiberbotillAda del talento y la amistad

Llego a Cacabelos y encuentro a Vitín: vivimos en la misma ciudad, donde no nos vemos, y venimos a tomar potes a Cacabelos, manda carallo, quién lo diría, qué derroche de bodegas, de hospitalidad y de buena gente. —Nos conocimos en la primera Ciberbotillada, hace diez años —cuenta Vitín a la pandilla, reunidos en la plaza del vendimiador estreñido—; no teníamos donde dormir y Valentín, que no nos conocía, dijo: «Yo marcho temprano y os dejo mi habitación». Cama caliente, ¿te acuerdas? De ese detalle, no; pero recuerdo la alegría y los abrazos de aquella primera Ciberbotillada que petó...

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