Tomás y el beso de Judas

¡Qué respeto le tengo yo al nombre Tomás! Mi tío-abuelo era Tomás, como mi padre y mi hermano, incluso de pequeño me llamaban Tomasín: forma parte de mi ADN, todos los días practico el santotomasismo: “Si no lo veo, no lo creo”. —¡Meta, meta usted la mano en la llaga, hombre de poca fe! ¡Meta usted la mano por el siniestro costado y sáquele las entrañas con cuchillos cachicuernos! Perdón, me he pasado de la Biblia al Romancero, soy tan inconsistente como san Pedro Sánchez: ayer les digo quién es mi candidato y hoy lo apuñalo por la espalda,...

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