Pescanova se puede liquidar de dos modos: ordenadamente, con tutela judicial, o en plan salvaje, en manos de Carceller.

¡Eureka! Ya hay salvador para el grupo Pescanova. Después de que el Gallego del Año y empresario modelo Manuel Fernández de Sousa reventara las costuras del barco hundiéndolo en chapapote fiscal y dejando un reguero de deuda (ya va en 4.200 millones, equivalente al 50% del presupuesto de la Comunidad Autónoma Galega, 8.400 millones en 2013), ha aparecido por fin el salvador de Pescanova. Se llama Superman Demetrio Carceller, socio de Sousa durante muchos años, aunque peleados en el consejo, imputado por blanqueo de dinero y evasión de capitales por el juez Ruz de la Audiencia Nacional con fianza de 253 millones (muy superior a los 178 impuestos a Sousa), con las acciones del grupo Damm “totalmente bloqueadas” por el juez y para quien el Fiscal Anticorrupción pide inhabilitación profesional y 14 años de cárcel. Un artista, Carceller.

Con la ayuda del nuevo presidente de Pescanova, Urgoiti (¿se acuerdan del Banco Gallego, también hundido?), este presunto delincuente Carceller y el grupo Damm aspiran a quedarse Pescanova a precio de saldo. Para ello, llevan meses sembrando el patio de rumores. Pero quizás, antes de cantar victoria sobre el futuro de Pescanova, el indocumentado conselleiro de Economía de la Xunta de Galicia, el propio presidente Feijóo, los palmeros y los lectores desprevenidos deberán considerar algunos datos:

1) Pescanova está intervenida judicialmente y suspendidas al Consejo todas las facultades de administración y disposición de su patrimonio (Auto de 25 de abril, Juzgado Mercantil de Pontevedra).

2) Desde entonces, Pescanova es administrada por un Administrador Judicial (Deloitte: Senén Touza y Santiago Hurtado). El Consejo tiene funciones muy limitadas: no puede administrar ni disponer el patrimonio.

3) El 13 de diciembre el Consejo “toma en consideración una oferta no vinculante para dirigir el proceso de reestructuración y asegurar la viabilidad futura de Pescanova” (CNMV). Oferta no vinculante: o sea, nada; no hay compromiso exigible; es una finta.

4) Además, esta decisión del Consejo de 13 de noviembre, elegir la propuesta de Damm, está viciada. El HR enviado a la CNMV dice: “No participaron los consejeros que pudieran estar incursos en un conflicto de interés”. Sin embargo, Urgoiti es el actual presidente de Pescanova a propuesta directa del grupo Damm, ¿no está incurso en conflicto de interés?

5) Convenio de acreedores: Debe ser aprobado por la Junta Extraordinaria de Accionistas y por la Junta de Acreedores: aunque la Banca puede conseguir mayoría suficiente, lo que está por ver, todo ello está sujeto a impugnaciones ya anunciadas por los perjudicados que suman 10.000.

6) Junta del Sindicato de Tenedores de Bonos: Los bonistas, acreedores dispersos que suman 400 MM, tienen la llave, o una de las llaves de Pescanova, puesto que los bonos son convertibles en acciones y este derecho lo pueden ejercer los bonistas a su voluntad (por ejemplo, antes o después de una hipotética operación acordeón). Es decir, en una hipotética reducción de capital, los bonistas deberían mantenerse como acreedores ordinarios, pero, en la nueva ampliación de capital ejercerían su opción y su derecho convirtiendo los bonos en acciones: la deuda en propiedad (igual que la banca podría capitalizar deuda). Este escenario es en el que juegan algunos despachos que representan a afectados minoritarios, sin perdonar la vía penal.

7) Contingencias judiciales: además de salir del concurso de acreedores antes del 31 de enero, o entrar en liquidación, Pescanova debe hacer frente a 15 procedimientos judiciales variados y a la fianza de 54 MM impuesta por el juez Ruz de la Audiencia Nacional que, de confirmarse en el recurso de reforma, condiciona por sí sola la viabilidad de la empresa.

8) Contingencias fiscales y otras: también pesa sobre la sociedad la devolución del préstamo urgente para circulante, de 56 MM para circulante otorgado por media docena de bancos y la Xunta de Galicia en el verano 2013; una inspección de la Agencia Tributaria (30 MM pendientes de devolución) en el período de 2008-2011; el pago de 1.100.000 € a trabajadores de Interpeche (Pescanova Francia), y 3 expedientes sancionadores de la CNMV.

9) Desguace progresivo del grupo: A día de hoy ya se ha producido el cierre de Insuíña, liquidación de Acuinova, venta de Austral Fisheries, concurso de acreedores de Argenova, “procedimiento de recuperaçao” de Pescanova Brasil, concurso de acreedores de Pescafina, y la quiebra y posible venta inmediata de Pesca Chile (declarada en quiebra por sentencia 2 de mayo de 2013 a instancias del HSBC). También hay movimientos en Namibia, denuncias de ONG en Nicaragua, etc., además de un reguero de despidos y/o jubilaciones en Chapela (76 bajas desde enero), reduciendo la plantilla de la matriz a mínimos.

10) La Marca: en la estrategia del grupo competidor alemán Oetker o en la valoración de la marca blanca de Mercadona, la marca Pescanova vale 0. El nombre Pescanova ya es un lastre, como lo son CaixaGalicia y CajaMadrid; nadie se haría hoy una foto con ese logo de fondo y el que la tiene, la oculta. ¿Alguien se imagina a Feijóo o a Rajoy haciendo una visita electoral a Chapela con el logo de Pescanova de fondo? Pues ese es el valor de la marca.

Por todas estas razones, defender la presunta viabilidad de Pescanova –que dejó de ser gallega hace mucho tiempo, y ahora habla catalán en los paraísos fiscales, y cuyos puestos de trabajo ya están amortizados por los enterradores-, es una temeridad que ningún responsable político puede asumir. Vale que lo hagan Urgoiti y Carceller, que son parte interesada, y se reparten las ganancias, y que les hagan coro algunos medios afines; pero ni la Xunta de Galicia, en la persona de su callado Presidente, ni ninguno de los cuatro grupos parlamentarios pueden prestarse a este juego sucio, a esta entrega de Pescanova de manos de un presunto delincuente a otro delincuente presunto. Y mucho menos consentirlo sin un solo reproche ético hacia los responsables de la estafa.

Si Pescanova se liquida judicialmente, los acreedores tendrán alguna garantía y una mínima expectativa de recuperar algo: si la liquida Superman Carceller, será la ley del embudo. Vistas las circunstancias, lo mejor que le podría pasar a Galicia, a los bonistas minoritarios y a los trabajadores de Pescanova, es que todo el proceso de liquidación, inevitable, se haga ordenadamente y con tutela judicial. Y eso, el amparo de la Justicia, es, precisamente, lo que quieren eludir los “salvadores” encabezados por Carceller y Urgoiti, con el aplauso del conselleiro de Economía y el silencio atronador del presidente Feijóo.

Foto: FIS
Investigación: Pescanova Crimen Perfecto