La vida, infinitamente generosa conmigo, no me ha dado hijas: me ha regalado tres sirenas, con ombligo, como diría Simbad en la novela de Cunqueiro. Tres sirenas de corazón limpio y risa fresca: Zoraida, Sandra y Alicia.
 
La mediana, Sandrita, cumple hoy, 25 de enero, su primer año de vida. Hoy celebramos con INMENSA ALEGRÍA Y GRATITUD INMENSA el primer año de su trasplante de médula.
 
Escribo estas líneas para compartir nuestra alegría y para dar una vez más y siempre las gracias a todos los que habéis estado a nuestro lado en estos dos años aprendiendo a convivir con la leucemia. En especial, gracias a todo el equipo médico y sanitario del hospital CHUS de Santiago. Para ellos, esta galería de fotos de nuestras sirenas. Nada mejor que su risa y su felicidad para deciros, ¡GRACIAS!
 
Y enhorabuena a Sandra por su fortaleza y entereza, por su ejemplo: un 8,9 en la asignatura Análisis de Datos (Psicología) no es solo una nota excelente para la futura psicóloga, es el triunfo de la voluntad. Sandra es el cisne blanco que revive tras el diluvio, la Dama del Lago que, deslizándose sobre las aguas de Carucedo, nos trae un mensaje de esperanza.
 
Un mensaje de esperanza para todos los pacientes de leucemia, en especial los niños y niñas, y para todas las personas afectadas por algún tipo de cáncer. Para vosotros, nuestro abrazo.