[…] El misterio envuelve el pueblo de los carros, casi deshabitado, aunque se han recuperado unas cuantas casas con vistosos corredores, y vuelve a llenarse de vida cada dos de septiembre por las fiestas del patrono, San Antolín, cuyos milagros nos cuenta David en la iglesia, ante el retablo barroco del siglo XVIII, que se salvó de milagro del saqueo de los franceses, y luego del furor de la revolución del 34 porque las mujeres del pueblo se encerraron en el templo para impedir que los mineros le plantaran fuego.

Otro episodio de la memoria, arrancado de un libro incompleto, cuyas páginas escriben para nosotros Benito y David, con el tesón y el pulso firme de los constructores de carros.

El mismo tesón que ha empujado a la junta vecinal de Rodanillo a recuperar el lagar del pueblo, el Lagar del Moro, restauración que ha recibido este año el primer premio de la Fundación Prada a Tope (XI Premios Palacio de Canedo a la recuperación de la arquitectura tradicional del Bierzo). […]

Leer artículo completo en La Nueva Crónica.