Oigo la acusación de algún preboste, sin escuchar: “Ya están los ecologistas oponiéndose a todo”. Pues no: yo no me opongo a una red de calor inteligente, como las de Dinamarca y Suecia; como ciudadano europeo, me opongo al autoritarismo, la ocultación y la chapuza. Trataré de explicar por qué.

La llamada red de calor que la Junta (SOMACYL) proyecta en Ponferrada —con la oposición de Bierzo Aire Limpio y los vecinos y vecinas de Compostilla—,  es una Central Térmica de Biomasa: la inventaron los romanos con sus hipocaustos y suelos radiantes, existió toda la vida en Castilla, la gloria; y ahora es tecnología punta en Dinamarca, donde la Universidad de Aalborg lidera la investigación en sistemas de energía eficientes. “Lo primero es contar con edificios de baja demanda energética, bajar la temperatura en la conducción e integrarla en redes inteligentes”.

Por desgracia, Ponferrada no es Dinamarca y lo que aquí se plantea no es un “sistema de energía inteligente”, sino una vulgar chapuza de caloret, además de un ¡trágala! a espaldas de los vecinos afectados, de la corporación y de toda la sociedad ponferradina. Si el proyecto es tan bueno y benéfico, ¿por qué tantas prisas, tanta imposición y tanto secretismo?

Hace años trabajé en una empresa avanzada, modelo danés, Conciencia y Prevención, de mi amigo Gabriel Valín —vasco-gallego de inmensa calidad humana, vaya para él esta cita como homenaje—: “Antes de que salte el conflicto social, hay que prevenirlo con transparencia y diálogo. No puedes hacer un pantano o una fábrica como en los tiempos de Franco. Primero se dialoga y se consensua con toda la sociedad, empezando por los afectados directamente”, decía Valín. Conciencia y Prevención: lo contrario de lo que la Junta y el Ayuntamiento hacen en Ponferrada.

En primer lugar: en vez de imponer, hay que convencer. Ustedes tienen que convencer a los vecinos, con humildad y argumentos, de que una red de calor es lo más urgente para Ponferrada en 2018. ¿O es que les sobra el dinero (nuestro dinero)? Porque se me ocurren una docena de necesidades más urgentes en sanidad, educación y dependencia; o un Plan de Ordenación Forestal Integral para El Bierzo, de eso nunca hablan, ni siquiera son capaces de acabar el plan forestal que se empezó en 2007, ¡hace más de diez años!, y llevan meses prevaricando los acuerdos del pleno sobre el incendio de la Tebaida. Ordenemos las prioridades, que está la ciudad manga por hombro.

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Fotos: portal ESEFICIENCIA.ES
Para saber más:
-Energías renovables: Las redes de calor de biomasa crecerán con la llegada de la cuarta generación
IDAE
– Oddgeir Gudmundsson: Informe
La gloria