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Lo ha dicho Erdogan: el problema es Twitter. Pues sí, quizás las redes sociales, blogueros y periodistas de todo el mundo tengamos la responsabilidad compartida de hacer que Twitter sea “su” problema. Transcribo a continuación la crónica de un amigo turco, periodista en Estambul. Un SOS frente a la censura:

Las calles están llenas de gente, los que no pueden salir apoyan a los manifestantes por las ventanas, haciendo ruido con las ollas y sartenes, nadie duerme hace tres días. Mientras, en la TV nos están poniendo programas de cocina, documentales sobre los animales…como si no pasara nada.

Periodistas, actores y directores de cine han denunciado la indiferencia de la prensa turca ante las increíbles protestas en toda la Turquía. La policía nos ataca como si fuéramos enemigos. Los manifestantes son estudiantes de los liceos y la universidad, novios, parejas, jóvenes, viejos, amas de la casa, obreros, funcionarios, actores, artistas, artesanos, de toda clase, de toda idea política, de toda tendencia. Los que son amantes de su país, de la libertad, de la democracia, de los derechos humanos. Todo empezó con una protesta por la reconstrucción de uno de los pocos parques restantes de la ciudad donde quieren construir, nadie sabe por qué, un cuartel. Un parque que existe desde el imperio ottomano y quieren hacer un centro comercial; y esta protesta ha cambiado de cara después del excesivo uso de la fuerza de la policía, atacando a los manifestantes a las cinco de la mañana, mientras dormían en sus tiendas en el parque, con bombas de gas lacrimógeno y golpeando a gente pacífica y desarmada hasta causar daños vitales.

Así que la gente dice ¡basta! a la intolerancia, a las detenciones de periodistas, científicos, generales del ejercito, estudiantes, acusándoles como terroristas sin pistas o con pistas falsas, a la tendencia hacia un islamismo fundamental, a las restricciones de los derechos humanos, a la intervención de la vida privada, al cambio de la educación limitando las chicas ir a la escuela, forzando las clases de religión (el Islam por supuesto), cambiando los liceos normales a los liceos religiosos a la antidemocracia, al fascismo, a la intención de demoler la república laica construida por nuestro gran líder Ataturk, a la mala política exterior e interior, a la destrucción de la naturaleza….

El primer ministro, en vez de calmar a la gente y retirar la policía y pedir perdón, todavía en sus canales de televisión está provocando a la gente llamándoles “unos pocos vagabundos, bárbaros provocantes” y que no van a cambiar nada del plan cueste lo que cueste, y afirmando que van a construir el cuartel y también una mezquita en la plaza de Taksim. Erdogan no tiene respeto por el Derecho, se cree superior a las leyes y el Derecho.

Así nos hemos puesto en un camino de donde no hay una vuelta. Vamos a ver hasta qué punto va a seguir esta violencia y la indiferencia de la prensa turca…  Y de momento es todo lo que te puedo explicar: te estoy hablando de un movimiento del pueblo totalmente original y sincero. Por favor explícalo en tu ambiente social para que vean la realidad en Turquía.

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