Triste país, y desgraciado, que importa futbolistas para clubes cargados de deudas y exporta jóvenes extraordinarios a los suburbios parisinos.

Ha llegado hoy la carta del Ministerio de Educación, firmada por el señor Wert: “Es usted Premio Extraordinario Fin de Carrera”, lo que le da derecho, dice la cartita, a que el Ministerio le expida el título gratis y un par de tonterías más.

El brillante alumno es Israel V. C., 23 años, licenciado y master en Publicidad, nivel Proficiency de inglés y actualmente sirviendo copas en una terraza de París, a 8 € la hora, y al acabar, de madrugada, limpia y recoge las mesas y se va a dormir a una habitación compartida, sin baño ni ducha, con un inodoro acoplado en el rincón que hace de cocina. Pero está encantado porque vive en París y aprende francés. De modo que le he enviado por whatsapp una foto del Premio Extraordinario, para que se limpie el culo con ella, grosería que ustedes disculparán a la vista del panorama.

Israel es uno de los 390.206 jóvenes que han emigrado desde 2008 “en busca de mejores condiciones laborales y oportunidades de desarrollo profesional” [Informe ADECCO]. Mientras, el presidente Rajoy anuncia la reforma fiscal “para 2014” y posterga sine die la lucha contra el fraude fiscal que permitiría ingresar al erario público 80.000 millones, según datos del Sindicato de Inspectores de Hacienda.

“No se entiende que los políticos no cumplan con su obligación y adopten medidas contra el fraude fiscal en España, cometido en un 71,7% en las grandes empresas y fortunas, un 17% en las pequeñas y medianas empresas, un 8,5% en los autónomos y un 2,5% en los fraudes no empresariales”, afirmaba la semana pasada el abogado vigués Matías Movilla ante la Comisión Contra la Corrupción del Parlamento de Galicia.

“Los ciudadanos no entienden cómo sufren diariamente recortes en sus salarios, en sus prestaciones sociales, en su asistencia sanitaria, en su derecho a la educación y ven impotentes cómo los que gobiernan dejan de ingresar 80.000 millones que permitirían con creces no tener que soportar recortes sociales y crear empleo”. Un ejemplo: Wert ha recortado 300 millones en becas y Del Pino (empresa Ferrovial) va a pagar 200 millones a Hacienda para evitar una condena por evasión fiscal a Holanda. Bastarían un par de inspecciones para cubrir el coste de los 85.000 jóvenes que quedarán sin beca el próximo curso.

Los ciudadanos no entendemos las prioridades perversas del Gobierno: tanta prisa en recortar sanidad, educación, investigación y becas, y tanta parsimonia en la persecución del dinero negro y del fraude, y en la prometida reforma fiscal, que llegará en 2014 o no. Un país sostenido por las clases medias y modestas, con una evasión fiscal en el 71% de las grandes empresas y las grandes fortunas, siempre bien asesoradas, como denuncian los propios inspectores de Hacienda.

Que muchos jóvenes brillantes estén poniendo copas en París, de au pairs en Londres o de mozos de almacén en Frankfurt, les parecerá muy europeo a doña Cospedal y don Pons. A mí me suena tercermundista: también los turcos y senegaleses aprenden mucho y hacen esa clase de turismo en la periferia de París. Gracias a esta perversión de las prioridades sociales, somos un país que acoge inmigrantes selectos: Neymar, 57 millones de euros; Ronaldo, 96 millones; Messi, 140 millones.

Triste país, y desgraciado, que importa futbolistas para clubes cargados de deudas y exporta jóvenes extraordinarios a los suburbios parisinos.

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Foto:  Carmen Rosa Carracedo