—500 millones de europeos y 300 millones de norteamericanos vivimos por encima de todas las posibilidades, mientras 6.000 millones de personas viven por debajo del mínimo umbral de dignidad.

— Los Estados y sus alianzas funcionan más como dinosaurios que como ágiles instituciones de gobierno del siglo XXI.

 

Concluimos hoy esta serie de artículos, bajo la rúbrica #Bierzo2030, sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que he intentado abordar desde una perspectiva regional y local, a sabiendas de que muchas metas y tareas son globales y solo podrán mejorar o resolverse globalmente, con un enérgico compromiso de todos los países, y en especial de los más ricos y pdoerosos, que acostumbran a comerse el primer plato, el segundo y el postre de los débiles.

Parece ingenuo querer eliminar el hambre, el analfabetismo, la desigualdad o la desertización desde el ámbito local, pero me gustaría que fuésemos todos un poquito más humildes: yo me contentaría con que en nuestra comarca, por ejemplo, hubiera hambre cero y analfabetismo cero. Nos podemos ocupar del hambre en Haití o en Sudán, perfecto; pero ni con caridad ni con ongs está en nuestra mano revertir políticas mundiales devastadoras. Otra cosa es que uno a uno, sumemos nuestra solidaridad para torcer el brazo de los imperialismos, de las  multinacionales, de la banca, de las eléctricas, de las farmacéuticas, de las petroleras, de todos los lobbies basados en la explotación.

Pero antes de ocuparnos del hambre en Haití, ¿qué tal si nos preguntamos por el hambre en Cacabelos, por la pobreza en Fabero y Villablino, por la desigualdad en Ponferrada, por el aire envenenado en Toral de los Vados, por los ríos intoxicados en Oencia y La Cabrera, por la energía colonizadora en Cubillos?

Leer artículo completo en La Nueva  Crónica.

Enlaces de interés:
Web de la ONU sobre los ODS.
Alto Comisionado de España para la Agenda 2030.