-Enmienda a la totalidad del sistema judicial

– 58 propuestas básicas para reformar la Administración de Justicia

Se diría –lo diría algún pelota de Rajoy o de Sánchez-, que de repente todos los jueces de España se han vuelto de Podemos. Los Jueces Decanos se han reunido durante tres días en Valencia, cuna señera de la corrupción, y han suscrito un documento que es una enmienda a la totalidad al Gobierno de Rajoy, a la oposición de Sánchez y a sus respectivos mariachis.

Las Conclusiones de la XXIV Reunión Nacional de Jueces Decanos de España ponen negro sobre blanco las tablas de la ley contra la corrupción y algún otro asunto urgente (la ley de segunda oportunidad, el colapso de los juzgados sociales o la aplicación “proactiva y beligerante” de la Directiva Europea sobre cláusulas hipotecarias abusivas). Las tablas de la ley son 58 medidas claras, concisas y contundentes que bastaría un mínimo muy mínimo de interés, sentido de estado y responsabilidad para que fueran de inmediato, digo de inmediato, traspuestas a la realidad, tal y como la sociedad española pide a gritos. Pero, no hay peor sordo que Mariano cuando no quiere oír.

Los Jueces Decanos cuestionan nuestro sistema judicial de la pe a la pa sin medias tintas: enmienda total a cuarenta años perdidos, a la herencia recibida de Landelino Lavilla, Iñigo Cavero, Ordóñez, Cabanillas, Ledesma, Múgica, Quadra Salcedo, Belloch, Mariscal, Acebes, Michavila, López Aguilar, Bermejo, Caamaño, Gallardón y Catalá. Cuarenta años acumulando retrasos y torpezas, por ejemplo con una Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882, “un texto complejo, desarticulado e irreconocible tras 70 reformas en tres siglos” que dedica diez líneas a las escuchas telefónicas. Hemos necesitado 16 ministros de Justicia del PPSOE para estar en 2014 con una ley “concebida para la delincuencia de una sociedad del siglo XIX”. Se lo dicen a ustedes en la cara los Jueces Decanos de España, señores ministros, coautores de un sistema judicial: “Obsoleto, lento, farragoso, formalista, poco ágil. Es justo lo contrario a lo que necesitamos”.

La primera medida que piden los Jueces Decanos es duplicar el número de jueces: en España hay 5.300 y necesitamos llegar a 9.660 para cumplir la ratio europea (21 jueces por cada cien mil habitantes). Se objetará que no hay dinero (que sí lo hay para otras zarandajas), pero si la democracia y la justicia de calidad son caras, este estado de corrupción generalizada nos sale carísimo. Pero hay también muchas medidas que no cuestan dinero y nos harían más iguales ante la Ley, como suprimir el aforamiento, gratis total. La segunda acción urgente que piden los Decanos también tiene coste cero: “Aclarar quién toma las decisiones, pues hay una falta absoluta de coordinación” entre Consejo, Ministerio y Comunidades.

Y así hasta 58 medidas tan de sentido común que solo leerlas solivianta al más templado: modernización informática, Nueva Oficina Judicial (regulada desde 2003), refuerzo en causas complejas “con rapidez, en días”. Que los jueces puedan trabajar en equipo (como hubiera sido deseable en el caso Prestige), la especialización de jueces y juzgados, o la creación de equipos de auténtica policía judicial, tampoco es solo cosa de recursos, sino sobre todo de cambio de mentalidad (mejor, cambio de siglo) y voluntad política.

Así, en materia de reforma del decimonónico proceso penal, los Decanos piden acabar con la reiteración del binomio “diligencia sumarial-práctica de prueba en el juicio oral”, agilizar trámites externos, periciales, transcripciones, comisiones rogatorias, reformar el sistema de recursos-zancadilla contra resoluciones de mero trámite.

justicia-ciegaSuprimir indultos y aforamientos
Para que todos seamos más iguales ante la Ley esa que tanto invoca Rajoy últimamente, y se haga cumplir de verdad y no de boquilla, suprimir el privilegio de declarar por escrito (como hizo Luis de Guindos en el caso Bankia), suprimir el aforamiento (“no es ninguna garantía sino un mero privilegio procesal hoy carente de justificación”), o mantenerlo “exclusivamente para delitos cometidos en el ejercicio del cargo” (excluye visitas a la novia); suprimir el suplicatorio y el cambio de juez a conveniencia del aforado.

También es muy económico, cero euros, prohibir los indultos sin informe favorable del tribunal y evitar la suspensión de la pena por mera solicitud de indulto (recientes casos Mata, Fabra y Pantoja). O reformar el estatuto de la acusación popular (casos Infanta y Pujol).

Otras medidas propuestas incluso generarían recursos al Estado, como ocurre con las incautaciones de drogas: los Decanos piden asegurar el embargo de los bienes de testaferros, el levantamiento del velo y crear una oficina de recuperación de activos (casos Pescanova, Carceller, preferentes); y la creación de un cuerpo de peritos contables y expertos en informática a disposición de los jueces (elemental, querido Watson).

Otras muchas que también son gratis y solo requieren voluntad política y legislativa: ampliar el plazo de prescripción de los delitos de corrupción, introducir el delito de enriquecimiento ilícito de cargos públicos durante su mandato, crear el delito de financiación ilegal de los partidos políticos, agravar las penas de delitos de corrupción, bajar la cuota defraudada (ahora en 120.000€ por año, véase caso Urdangarín), ¡ah! y agravar las penas por “omisión del deber de denunciar y/o perseguir los delitos de corrupción”. Basta ya de mirar para otro lado (casos Campeón, Pokemon, Zeta).

Por último, los Jueces Decanos piden despenalizar las faltas y pequeñas infracciones penales que atascan los juzgados, combatir internacionalmente los paraísos fiscales, en línea con la OCDE, y, tomen nota de la madre del cordero, “profundos cambios en el sistema de selección y nombramiento de los miembros del Tribunal de Cuentas, del Consejo General del Poder Judicial e incluso del Tribunal Constitucional, hoy excesivamente dependiente de los partidos políticos”.

La Audiencia Nacional ya ha admitido a trámite una demanda laboral de Jueces por la Democracia contra el Ministerio de Justicia, y ahora los Decanos de España se han pasado en bloque a Podemos y envían al ineficaz y desparramado Gobierno actual, al cómplice y consentidor PP, y al cenagoso y autista PSOE, un misil a la línea de flotación. Cincuenta y ocho misiles: si de lo que se trata es de “cumplir la Ley”, como tanto se empapizan algunos la boca últimamente, tiene ustedes 58 ocasiones de cumplir y hacer cumplir la ley, la justicia y el sentido común.

@ValentinCarrera
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