Ya estamos con la guerra de cifras. El País, 20.000; La Voz, 25.000; ABC se sale de generoso y sube la puja a 30.000 socialistas aplaudiendo a rabiar a Felipe González y Alfonso Guerra en el mitin de Dos Hermanas (Zevilla). A Rajoy le han tildado de tumbado, perezoso, con galbana y con desidia. Pons dice que las mentiras del PSOE son “asquerosas y repugnantes” y Miguel Cortizo (¿pero aún no le han puesto un esparadrapo en la boca?) llama a los del PP “cabrones y mezquinos” en Ordes. Y estamos empezando la campaña; ya lo avisa Rosa María Artal en su tuit de las 20 h.: “En serio ¿este descomunal gasto en la campaña electoral es para escuchar tanto insulto y tanta crispación? Que se chillen en privado”.

Coincido con Domingo Sampedro en que la campaña comenzó fría, muy fría, pero parece que empieza a calentarse. Rubalcaba ha abandonado la distancia corta, profesoral, didáctica y se ha puesto, un poco tarde, el sombrero de Obama. La cuestión no es que sean 25.000, sino ¿cuántos asistentes al mitin no estaban ya previamente convencidos, militantemente convencidos? Dicho de otro modo: ¿hay algún potencial votante que vaya a un mitin de A y luego al de B y luego al de C, y escuche, compare y vote?

La Voz llama al tándem Felipe-Guerra “la vieja guardia”, Zipi y Zape para M. Cheda; pero Gallardón, esa joven promesa, ya estaba en el ajo antes de que Rajoy fuera concejal. Aquí el único que renovó fue Feijóo que improvisó un gabinete JASP de jóvenes y jóvenas urbanitas sobradamente preparados. PSdeG y BNG esperan la debacle para hacer limpieza generacional. Pero no parece que Felipe y Guerra atasquen el relevo en el PSOE, ni Beiras en el BNG, por mucho que quieran jubilarlos o por mucho que irrite a la derecha su resurrección en Dos Hermanas.

Si eso fuere motivo de preocupación para el cuartel general de Rajoy, malo. A ver si va a resultar que sí hay partido. El lunes se verá en el debate de los 400.000 euros: mientras Rubalcaba puede mantenerse impasible, pase lo que pase, a Rajoy le traiciona la comunicación no verbal. Y quizás en sus tics puedan los psicólogos leer lo que no digan sus labios y dice hasta Esperanza Aguirre: “hay que coger pico y pala, que no está todo ganado”. Y es que a la derecha la encuesta del CIS le ha dado un disgusto. Véase Libertad Digital: “En el PP existe la percepción generalizada de que el objetivo del último CIS es relajar a las bases populares y despertar a las socialistas”. ¡Ya quisiera Rubalcaba que fuese al revés!

Tres notas de color: una, en el mitin de Sevilla “ninguna mención a Zapatero. Por parte de nadie” [Jesús Ceberio, El País]. Dos: “Rajoy es como Feijóo pero a lo bestia” [Guillerme Vázquez, BNG]. Tres, primera campaña sin ETA.