Según el último sondeo de Metereoscopia, la frase de la semana, oída en boca de cuatro de cada cinco periodistas, es “ahora o nunca”.

Ahora o nunca describe el destino de los titiriteros de la casta. Pedro Sánchez, el perdedor, sabe que solo tiene una bala de oro: ahora o nunca. O es presidente de España antes del 3 de mayo o no lo será nunca. Su íntima enemiga, la peronista Susana Díaz, sabe que de aquí al 9 de abril se la juega: o anuncia su candidatura o el cartero no llamará tres veces. Cuesta imaginar a Pedro y Susana metidos en harina como Jack Nicholson y Jessica Lange en la famosa escena erótica de El cartero siempre llama dos veces: no hay química. Tú o yo, duelo en OK Corral, ahora o nunca.

En Podemos, a Pablo Iglesias se le ha ido la cal de las manos: o toca poder ahora, o el castillo de naipes puede desmoronarse. Iñigo Errejón –que es quien lee y escribe los análisis– lo sabe y ha lanzado la consigna que puede costarle la cabeza: ¡Ahora o nunca! El partido se disputará en la prórroga.

Mientras, en el PP atan los perros con longanizas: Rajoy el ganador sabe que resistir (achicharrado, otra palabrita de moda) es su única y última oportunidad. O vuelve a ser presidente –acaso en la tanda de penaltis, con el árbitro comprado–, o regresa a veranear a “Sangenjo”. Ahora o nunca, Mariano. También lo sabe Maroto, que enseña los dientes, y Pablo Casado, que espera el autobús en la parada María de Molina, 40.

En Galicia, el niño de Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, deshoja la margarita del futuro (del suyo): Galicia, Génova, Pemex, Pemex, Génova, Galicia… “¡Salió Galicia, eh, oigan, salió Galicia, me quedo!”. Se queda por descarte, claro (en lenguaje político se dice “por amor a mi país, por patriotismo, por el interés general”, etc.; pero usen su traductor de Google para averiguar el significado verdadero). ¿Adónde ir con la que está cayendo en Madrid? Hace mucho frío allende el telón de grelos. Y en Monte Pío está bien cobijado.

–Pues tendrá que convocar en mayo o se le pasa el arroz –azuza el socialista Romeu, dando consejos al enemigo en plan Clausewitz–, ¡ahora o nunca!

Feijóo acaricia el lomo del gato y el vicepresidente Rueda ronronea: él también sabe que su única bala de plata es Alberto, su ahora y su nunca.

En Euskadi amanece que no es poco un Aberri Eguna pacífico y Urkullu avisa que va en serio y no como Puigdemont: “Cosoberanía, ahora o nunca”. La ruleta sigue girando: si hay elecciones precipitadas, Ada Colau formará un nuevo partido para ocupar todo el espacio… ahora o nunca. Albert Rivera dice que la gran coalición será ahora o nunca, y así hasta el aburrimiento infinito.

Con su ahora y su nunca, estos interinos que entraron por enchufe pretenden hacerse fijos de plantilla, imprescindibles. Pero conocemos su impostura: hemos visto pasar por delante de nuestras puertas demasiados cadáveres de interinos bien pagados, mientras trece millones de personas en riesgo de exclusión social escriben cada día su propio destino con sangre, sudor y lágrimas. Su ahora carece de oportunidades y su esperanza es nunca. Su semana de pasión dura todo el año y su lema es: ¡Camina o revienta!

Ilustración: InOutRadio
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