* Los hermanos Tascón sorprenden, enganchan y divierten con una novela heterodoxa a cuatro manos

Me he divertido mucho con la lectura de La Biblia Bastarda de Mario Tascón y Fernando Tascón: uno se acerca atraído por la curiosidad, los autores son colegas, son paisanos, son amigos, y acaba enredado en una historia de periodismo, espionaje e intrigas que va y viene por hechos históricos y otros no tanto con soltura y desparpajo, hasta que la novela se acaba y piensas, vaya, no me importarían otras cien páginas.

Sí, se me hizo corta, a diferencia de esos tomos de quinientas páginas indigestas que se venden al peso en aeropuertos y supermercados. Decidí leer La Biblia Bastarda en formato digital [editada por Planeta, se descarga en Casa del Libro; su lector Tagus aún tiene que mejorar, pero su esfuerzo por plantar cara al gigante Amazon es loable]. Ya con el libro en tinta electrónica, quise aprovechar una opción de Tagus muy interesante: la lectura social o compartida. Esta reseña forma parte de ese paradigma wiki que enlaza y comparte contenidos en red.

Entremos en materia: La Biblia Bastarda es la historia verdadera del descubrimiento por el filólogo alemán Von Tischendorf, en 1859, del Códice Sinaítico, o sea, la versión más antigua y fiable de la Biblia. Por decirlo de otro modo, el Codex Sinaiticus (“más de cien mil líneas de texto, en griego”) sería la Biblia verdadera y la que conocemos de andar por casa, fruto de la amistad entre san Jerónimo y Nácar-Colunga, sería una biblia bastardeada, con correcciones y amputaciones muy significativas, intríngulis que sirve de sustrato polémico a la novela de los hermanos Tascón.

La historia de la Biblia es la historia del poder terrenal encarnado en Roma: desde el minuto cero, y han pasado dos mil años, los textos bíblicos han sido cortados, traducidos, interpretados, interpolados, corregidos, censurados, adorados, venerados, malditos, prohibidos… recuerde el lector que hasta el Concilio Vaticano II, en 1962, ¡la Iglesia Católica prohibía a sus fieles leer la Biblia!

Con estos antecedentes penales, grabados a fuego por la Inquisición, los autores de La Biblia Bastarda plantean la hipótesis del arrianismo (“Jesús es hijo de Dios, pero no es dios mismo”), herejía por la que le cortaron la cabeza a nuestro amigo Prisciliano, el primer ecologista que anduvo por tierras del Bierzo y Gallaecia. Así, el Codex del monte Sinaí vendría a dar la razón a esos herejes: la subida de Jesús a los cielos, la famosa Ascensión, es una morcilla textual que no consta en los legítimos Evangelios, introducida muy posteriormente.

¡La que se podría armar! Igual que Tischendorf, los hermanos Tascón saben que el contenido de esa Biblia Bastarda es explosivo: no es de extrañar que en plena Feria del Libro, una creyente se acercara a la caseta a increpar e insultar a un estoico e incrédulo Mario: «¡Blasfemo!»: Están ustedes jugando con fuego sagrado, y ese hilo, ese aliento hereje, transita todas las páginas de la novela con humor e ironía, con respeto y con mucho descreimiento.

El relato se va contando en dos tramas: la biografía del Codex Sinaiticus y cómo llega el pergamino desde el monasterio egipcio de Santa Catalina a manos del zar Alejandro de Rusia; y la historia de un periodista madrileño, Emilio Ruiz, apaleado por falangistas, envuelto en intrigas de corrupción y espionaje, que sigue el rastro del Codex en la Biblioteca Nacional y se pasea con soltura por los bajos fondos de Chamberí en el contexto de la II República, hacia 1934. Las dos tramas se trenzan con facilidad cuando el Zar decide regalar facsímiles del Codex a las mejores bibliotecas del mundo para celebrar los mil años de la monarquía rusa y entra en escena un aventurero fascinante, Francisco Pérez, gallego, políglota, precursor de una viagra que fabrica para el Zar con polvo seco de escorpión y hierbas de los Yadaliya, beduinos del desierto… y hasta aquí puedo contar. El resto tendrá que leerlo usted en La Biblia Bastarda.

Es allí donde el lector o lectora encontrarán los amores adúlteros del Zar PetitCucú y Catalina Dolgoruky, o punzantes y sarcásticas observaciones sobre el periodismo o sobre la justicia: “Justicia y esperanza son dos señoras que no se ven muy a menudo”. Los autores redondean la faena con una nota informativa con las pistas y enlaces a los archivos y bibliotecas donde curiosear la parte histórica del estudio o disfrutar del manuscrito en su integridad: un gozo. Milagros de la web, que enlazan con coherencia las raíces más profundas de nuestra cultura con las tecnologías más avanzadas, como el milagro de este best-seller (nada tiene que envidiar a Codigos da Vinci y otros), llamado a convertirse en un clásico. Milagros de la web, más reales y consistentes que los de la Virgen de Lourdes.

Links:

Casa del Libro

-Wikipedia: Codex Sinaiticus

-Ver el manuscrito del Codex Sinaiticus

La historia real contada por los rusos

-Biblioteca Nacional: Hemeroteca Digital

Monasterio de Santa Catalina

Web oficial de La Biblia Bastarda