Pecas Aguirre era el perro de la condesa de Bornos y Grande de España, doña Esperanza Aguirre,­ la que criaba ranas delincuentes, como Ignacio González, Cifuentes y Granados (en la cárcel), y actualmente ella misma imputada por corrupción en el caso Púnica y otros asuntillos.

Pecas Aguirre ―que murió atropellado en mayo de 2019―  es, junto con Rastreator, el único perro español con Twitter propio: “Me llamo Pecas y vivo en Malasaña con una rubia castiza. Incontrolable. Liberal. Seductor”.

Además de aristócrata y seductor, Pecas era un vago: tenía contratada a una periodista, Isabel Díaz Ayuso, que llevó sus redes sociales durante cinco años; el hilo de @SoyPecas es una mezcla indigesta y vulgar de peloteo y zafiedad, sin una sola idea original o constructiva, más allá de lamer las canillas de su dueña. Como premio a sus desvelos, Isabel Díaz Ayuso fue ascendida digitalmente, y aunque perdió las elecciones de 2019 frente al catedrático de Metafísica Ángel Gabilondo, hoy es la presidenta de la Comunidad de Madrid. Isabel I de Madrid, condesa de Pecas, la misma que nos ha llamado paletos a leoneses y leonesas.

La asesora de Pecas ha querido luego negar su insulto, pero cualquiera puede escuchar sus declaraciones sobre “los políticos que durante años se han dedicado a hacer el paleto, a crear identidades donde no las había, a hablar de ser más leoneses, más navarros, baleares, de ser más catalanes…”. Este es el nivel de la asesora de Pecas: el más rancio centralismo de la capital, despreciando a las provincias, como siempre han hecho. Una ignorante que se cree superior y habla por boca de gansa.

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