Los seres superiores que desgobiernan nuestras vidas nos toman por menores de edad: un lobby IBEX-35, abanderado por Aznar y Felipe González, con Albert Rivera en el papel de tonto útil, ha decretado que Venezuela sea nuestro problema candente, y todos los telediarios y periódicos domesticados cacarean.

No tengo especial simpatía a Maduro ni a su pajarito, pero los datos internacionales, el Índice de desarrollo humano de la ONU, dicen que Venezuela está en el puesto 71 de 188 países, muy por encima de México y Colombia, estados fallidos cuya situación y derechos humanos son bastante más graves que los de Venezuela, aunque no salgan en el telediario basura. En calidad democrática, Venezuela ocupa el puesto 116 de 167, justo al lado del vecino Marruecos, y muy por encima de nuestros pingües aliados comerciales Argelia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Guinea… y otros cincuenta países sobre los que Felipe González, Rivera o Rajoy no han dicho ni pío [Democracy index 2016, elaborado por The Economist].

Según Amnistía Internacional, Leopoldo López, líder del partido opositor Voluntad Popular, es un preso de conciencia, condenado en un juicio sin garantías. Asimismo, Rosmit Mantilla, Cafarelli, Tirado Lara, etc. Su liberación y la de todos los presos de conciencia en cualquier país es una exigencia democrática elemental. La mujer de Leopoldo, Lilian Tintori, acaba de denunciar que en Venezuela hay 70 presos políticos. En México, Amnistía cuenta 395 casos y en Colombia 7.000 presos políticos. Las personas de buena voluntad esperamos una pronta visita de Rivera, Felipe y Aznar a México y Colombia para interesarse por la liberación de sus presos políticos.

¿Y en nuestra querida Cuba? La agencia Efe publicó en marzo una lista de 47 presos políticos (elaborada por la FNCA, anticastrista) y una tal Comisión de Derechos Humanos denuncia “2.555 arrestos políticos en los dos primeros meses de este año”, ABC.

Con estos datos en la mano, el Gobierno en Disfunciones del PP ha dicho, “buen momento para hacer negocios en Cuba”, y ha enviado de gira electoral al delfín de Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, recibido por el diario oficial Gramma como “excelentísimo”. Dos largas audiencias con Raúl Castro y ni un minuto para atender a la oposición cubana, ¿para qué, si el único país del mundo donde hay presos políticos es Venezuela? ¡Un verdadero demócrata, el señor Feijóo!

Este doble rasero del PP y Ciudadanos, campeones de la hipocresía, la mentira y las cintas de video, apesta. Hablemos claro: fue el PP quien persiguió a Cuba por toda la Unión Europea, a despecho del estadista Manuel Fraga, que visitó Cuba e invitó a Fidel a Galicia, desafiando la triste posición única de Aznar.

La visita (con visión selectiva) de Feijóo a La Habana es una excelente noticia, después de que Obama haya desarmado el estúpido embargo que durante cincuenta años castigó a los cubanos (a los ciudadanos; no al régimen, que resultó fortalecido). Pero aplicar a Cuba y a Venezuela, a México y a Colombia, distintos raseros democráticos es hipocresía, oportunismo y poca vergüenza.

Si la situación de Venezuela fuese tan grave como pretenden el lobby Aznar-Felipe-Rivera y sus palmeros, debería estar en la agenda de todas las cancillerías europeas. ¿O será un ataque de chavitis anti-Podemos?

Ni rastro de denuncias sobre Venezuela en la web del primer ministro francés; tampoco en la de Merkel ni en los avisos ordinarios del Foreing Office. Solo Albert Rivera y los linces de Asuntos Exteriores de España divisan la amenaza inminente. Mientras en Europa hay preocupaciones más sirias, Rajoy y su jefe de campaña, Moragas, convocan el Consejo Nacional de Seguridad Colonial.

Nuestras televisiones y periódicos en quiebra, subvencionados por el Gobierno, siguen machacando su mentira de hierro fundido, de modo que la tarde del viernes 27 decido asomarme a otras ventanas.

Al Jazeera abre con la guerra de Siria, sigue con la noticia de Obama en Hiroshima y la visita de Putin a Grecia. Luego, las graves protestas contra la reforma laboral en Francia, la huelga de Bélgica y los refugiados desalojados en Macedonia. Vuelve a Grecia y ofrece en directo, casi íntegra, la rueda de prensa de Putin y Tsipras, en la que el mandatario ruso anuncia un nuevo gasoducto a través de Bulgaria [ojo a esta alianza greco-rusa y al movimiento de Putin en el tablero europeo]. Ni una palabra de Venezuela.

Cambio al canal France 24h: Guerra en Siria, Putin en Grecia, rescate de pateras en el Mediterráneo, la batalla de Falluja, manifestaciones en Bagdad, dimisión de un ministro en Israel y Obama en Hiroshima. Nada sobre Venezuela.

Sigo con BBC News y CNN, donde pillo un debate sobre Trump y la autosuficiencia energética de EEUU. Más o menos dan las mismas noticias, cambiadas de orden e incluso en algún caso las mismas imágenes de agencia que Al Jazeera. Ni una palabra de Venezuela.

Pruebo con Euronews: visita de Obama a Japón, dimisión en Israel, duelo Trump-Sanders, desalojo del campamento de Idomenei, cumbre del G7 y preocupación por el Brexit, la batalla de Falluja, secuestro de tres periodistas en Colombia y un arqueólogo que encuentra la tumba de Aristóteles. Nada sobre Venezuela.

Preocupado, acudo a RT (antes Russia Today): un largo reportaje sobre la condena a militares argentinos por el Plan Cóndor, Putin en Atenas, Obama en Hiroshima, denuncia a Turquía por suministrar armas al ISIS… y ¡oh, cielos!, al fin un canal habla de Venezuela. La noticia se titula “Precampaña en Ultramar” y describe el abuso electoral en España: “A 7.000 km. de distancia, Caracas se convierte en la capital electoral española”.

¡Qué extraño! Seis importantes canales internacionales, con audiencias millonarias, coinciden en sus prioridades informativas, en las que no está Venezuela. ¿Se equivocan Al Jazeera, Francia 24, BBC, CNN, Euronews y RT y todas las cancillerías europeas?

Para acabar: tal vez ahí fuera, en el mundo real, las cosas no son como nos las cuentan; y tal vez, mientras nos hablan de Venezuela, no hablamos de nuestros cinco millones de parados y de un 29,2% de la población en situación de pobreza. No nos tomen por tontos.

Foto: Albert Rivera hace campaña en Caracas

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