Ocho horas de comparecencia, veinte páginas de notas y un centenar de tuits deberían dar para mucho, para una extensísima noticia sobre lo que pasó el viernes en la Comisión de las Caixas del Parlamento Galego. O podría ser que la crónica se resuma en dos expresiones: #lostienencuadrados; yo te doy cremita, tú me das cremita…

Los comparecientes fueron Gayoso y Méndez, protagonistas pata negra de la peli de Woody Allen Toma el dinero y corre, sendas medallas Castelao, con treinta años al timón de Caixanova y Caixa Galicia; y Mauro Varela y Pego, dos secundarios mediocres, pagados como si fueran actores de primera. Por el equipo contrario jugaban Pedro Puy (PP), Abel Losada y Santín (PSOE), Jorquera y Adán (BNG). AGE defendió su status de “observadores del paripé”, haciendo cabriolas parlamentarias que desconcertaban al árbitro casero, pero que muy casero, el señor Santalices, por lo que luego se dirá, “un jefe”.

Las dos horas de don Julio no albergaron un solo átomo de autocrítica o disculpa, ni un atisbo de remordimiento. Fue, con mucho, el más soberbio, el más autista y el más mentiroso de los comparecientes. Impecablemente trajeado, llegó en un discreto taxi y se fue en cochazo VIP con chófer y seguridad. Méndez, que había pedido protección a la Presidenta del Parlamento, hizo exactamente lo mismo por la tarde: #nostomanportontos, tuiteó la peña.

Como auténtico “César”, en expresión de Yolanda Díaz, Gayoso fue recibido con regalías de jefe de estado y alfombra roja. “No conduce a nada hablar del pasado” dijo en 2012 ante el Congreso de los Diputados y ayer repitió la burla ante el Parlamento Galego. Ni una palabra de las indemnizaciones millonarias, de las preferentes, de las inversiones de Caixanova en las promociones del Pocero en Seseña; ni una palabra de su enriquecimiento personal -cobrando 600.000 € al año y otros 300.000 en dietas, señaló Jorquera-, mientras la Caja entraba en quiebra y los ahorradores modestos perdían el esfuerzo de toda su vida.

-Señor Gayoso, usted es uno de los responsables de la catástrofe financiera del país –le espetó Yolanda, muy observadora.

Al socialista Losada le preocupaba básicamente encontrar algún culpable político de la calamitosa fusión, como si no estuviera bastante claro que es una fusión huérfana de padres y sobrada de padrinos; pero Jorquera le recordó que PP y PSOE votaron a favor de la fusión en el Parlamento. Tampoco sacó nada en limpio Pedro Puy, amable, técnico, conciliador: “Lo que han hecho merece un amplísimo reproche social. Este país merece una disculpa suya”. Pero don Julio padece sordera y amnesia selectiva: prodigiosa memoria para según qué datos y detalles, y la mente en blanco para todo lo demás. Tal fue su descaro que Jorquera pidió amparo al Presidente: “Llámele a la cuestión”, pero ya se ha dicho que el árbitro era casero.

Mauro Varela, presidente de CaixaGalicia hasta su dimisión en 2012 (“¿Mandaba algo o estaba de adorno?”, le preguntó el socialista Santín), fue de los cuatro el único con rostro humano: el único que pidió perdón y a este cronista y a otros allí presentes nos pareció sincero. Pero, vamos, sin asumir responsabilidades: “De eso no supe nada, de eso tampoco, yo no conocí nunca la auditoría de KPMG; no supe nada de la emisión de preferentes en fraude en el 2009, etc. ¿Actas del Consejo de Administración? Ay, sí, hija, actas sí, naturalmente que hay actas”, le reconoció a Carme Adán: “Pues a este Parlamento nos las ocultan”.

Con la llegada en taxi proletario del semidiós José Luis Méndez, la sesión pasó a ser una partidita de golf en A Zapateira: “Dimos los datos exactos, cumplimos todos los requisitos, todo lo que se hizo fue legal, fue guay”. Méndez, acostumbrado a adoctrinar a sus lacayos, leyó con parsimonia y autoescucha una circular sobre preferentes que si algún empleado de la Caixa, o algún afectado, la oyen, tengo por seguro que le escupen a la cara.

Jorquera estalló indignado: “Vostede é o noso Rodrigo Rato. Creó una dinastía, enchufó a sus hijos, cobró 16,5 millones de jubilación, dejó la Caixa hundida, ¿y no tiene ninguna autocrítica que hacer?”

“Pídolle un poco de humildad, non ser xuiz e parte; ¡tanta arrogancia después de una nefasta xestión”, remachó Díaz en el turno de AGE, “vostede, señor Méndez, é o culpable dun roubo, o seu Consello de Administración era a cova de Alí Babá e os 40 ladróns”. Méndez esbozó una sonrisa forzada: “¡E non se ría! -le recriminó la ferrolana- tería que estar condeado á morte civil e se pasea polo consello de Reganosa”.

Confuso, perdido y poco interesado en el asunto, Méndez resultó ser un completo ignorante actuando por el bien de Galicia: “No sé de quién es el patrimonio de la Caja ni su colección de arte. No me siento culpable, no supe nada de las indemnizaciones… ¿Arrogante? Será mi forma de ser… ¿Disculpas? Evidentemente que sí, pero fue sin mala intención”.

En este punto el presidente de la Comisión tuvo su minuto de gloria: observando que Méndez y Losada intercambiaban unas palabras fuera del guión, Santalices cortó por lo sano: “No es conveniente dialogar”.

Pedro Puy, cada vez más molesto, le puso como ejemplo a los banqueros americanos que pidieron perdón: “No comprendo cómo les cuesta tanto disculparse. Abra el corazón. La gente perdona el error, pero no disculpa la soberbia”. Méndez permaneció impasible; políticos y periodistas presentes en la sala se miraban unos a otros estupefactos.

Se incendió Jorquera, brillante en la metáfora: “No contestó usted a nada. Mejor que esta Comisión sería llevarles a un programa de Iker Jiménez porque esto es un fenómeno paranormal: ¿Cómo siendo dos cajas con una gestión tan brillante y unos gestores que todo lo hicieron tan bien, hubo que poner 9.000 millones de dinero público para rescatarlas?”.

-Iker Jiménez está bien -dijo Kiko Novoa por tuit-, pero en la Radio Galega tenemos a Antón Rebollido, que sabe mucho de voces paranormales y de extraterrestres, #EuRadioPública.

Pues va a ser la solución: que Rebollido haga de madrugada una huija con Méndez y Gayoso y nos explique estos fenómenos paranormales, porque de la (agárrense) “Comisión de Investigación para analizar e avaliar a evolución económico-financeira das antigas caixas de aforros e as causas e responsabilidades da súa actual situación, incluíndo as indemnizacións millonarias dos seus ex directivos” no va a salir nada.

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