El Obispo de Roma, Francisco, ha escrito la encíclica Laudato si cuyo texto podría ser firmado íntegramente por los movimientos ecologistas más avanzados como Equo, Greenpeace o, entre nosotros, Bierzo Aire Limpio, plataforma contra la incineración en Cosmos en la que milito.

Personas de buena fe y gentes de orden pensarán que el Papa habla de cosas lejanas: la contaminación en Bhopal o en Chernobil, y quizás tengan la pereza mental de no sentirse aludidos por la exhortación del Papa como si no fuéramos los privilegiados que gozamos del Primer Mundo, los principales depredadores de “la Casa Común: nuestra Hermana Tierra”.

Pero la encíclica es contundente cuando habla de la basura y de la contaminación del aire a la puerta de nuestras casas; del humo de la industria, de la acidificación del suelo, de los residuos tóxicos y radioactivos. De cómo frente al funcionamiento ejemplar de los ecosistemas naturales, por definición sostenibles, la industria no ha sido capaz de absorber sus desechos: el ciclo industrial –basado en el lucro de las grandes corporaciones– conduce al desastre ecológico, al calentamiento del planeta y al agotamiento de los recursos naturales.

Francisco dice lo que los ecologistas de Equo, Greenpeace y Bierzo Aire Limpio venimos diciendo desde hace treinta años, cuando me manifesté por primera vez contra la nuclear de Xove: que Castor, Endesa, Fenosa, las nucleares, las minas a cielo abierto, Cosmos o las pizarreras que envenenan los ríos de Cabrera y Valdeorras carecen de entrañas y desprecian a la Hermana Tierra; que solo ven la naturaleza (el aire, el agua, la biodiversidad) como un stock de beneficio rápido, dejando tras de sí un reguero de costes sociales que pagamos todos.

En este trozo de la Hermana Tierra que llamamos El Bierzo hay muchos que consienten este maltrato a la Naturaleza, la explotación sin escrúpulos que hipoteca la comarca hoy y para generaciones futuras. Estas empresas depredadoras no crean trabajo sostenible, sino pobreza a medio plazo: se llevan el dinero y nos dejan la mierda. Unión Carbide en Bhopal y Cosmos en Toral. Tienen buenos abogados, valedores en la administración y en los tribunales: quizás en el próximo recurso ante el Tribunal Supremo, los expropiados debiéramos aportar como prueba la encíclica de Francisco Aire Limpio.

La Nueva Crónica, 28 de junio de 2015
Descargar la encíclica Laudato si