El presidente de la Xunta de Galicia ha pasado por el salón de belleza de Cámbiame, ese programa Erasmus de Tele 5, y se ha hecho un “completo”: lifting, depilación brasileña a la cera, manicura y maquillaje, para afrontar las dos campañas electorales, “dejando atrás su pasado” y realzando su natural atractivo varonil. Veamos en qué ha consistido su tratamiento en tres tiempos: pasado, presente y futuro.

Cera caliente en Sanidad: en primer lugar, había que limpiar las grasas y la suciedad del verano, acumuladas sobre todo en Sanidad, en ese matojo de pelo asilvestrado que le estaba saliendo en el nuevo hospital de Vigo: doscientos mil pelillos en salva sea la parte obligan a rascarse mucho. Un sin vivir, espoleado por el alcalde Bonaparte y por una conselleira que pasará a los anales como la peor gestora de la historieta de Galicia. Un lastre que Feijóo se acaba de depilar con cera caliente y se ha dejado un bigotito brasileño que dibuja la cara del Alcalde de Baiona.

Lifting: la crisis láctea –aún no resuelta, ni de lejos- dejó al desnudo una consellería trolebús ineficiente y una conselleira desbordada, ajena a la Galicia rural, todo ello fruto de anteriores y sabias decisiones del propio Feijoo, como es obvio. Partimos el niño en dos, como Salomón (Pesca y Rural, como debió ser siempre), y rectificamos sin rectificar porque el Jefe nunca se equivoca ni se acatarra ni tiene caspa. Es lo que se llama “hacer un Rajoy”. Todo eso pertenece ya al pasado remoto y, como todo va tan deprisa, hablar de la estupefaciente Mosquera es el Paleolítico. “Otro éxito de la Administración Recio”, otra momia al desván, como los exconselleiros Agustín Hernández y Elena Muñoz, estrellados por Feijóo contra las rocas.

Vayamos al presente: de tanto apagar incendios independentistas en Cataluña, rendir vasallaje feudal en Soutomaior y ahogar Patos en Vigo, el presidente Feijóo tenía las uñas sucias, necesitadas de una buena manicura: ha pasado la lima por un par de técnicos obedientes y se ha puesto uñas de porcelana municipalistas, curtidas en las batallas locales de Baiona y Arzúa: nada de técnicos de segunda fila: espolones políticos para la dura pelea en marcha. Donde antes holgaban las yemas del mecanógrafo de Romay, ahora lucen las falanges metálicas de Eduardo Manostijeras.

En cuanto al futuro, lo que Feijóo necesitaba era un buen maquillaje: dejar de parecerse a sí mismo y mostrarse como un alcalde joven y simpático. Es la llamada Operación Mecano: “Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate”. ¿José Manuel Rey for president? El futuro está por escribir: de momento le han puesto piso y sueldo.
Todos los analistas coinciden en que el 20-D pinta mal en Madrid para el PP y Feijóo no hará una mudanza al borde del precipicio, con lo que calentito que se está en Monte Pío. “Con un buen maquillaje podemos resistir otros cuatro años”, hasta que escampe, o hasta que aparezcan las primeras grietas y arrugas en esa careta de cartón-piedra llamada «Consellería de Política Social», como si el resto de las políticas de la Xunta fueran asociales o antisociales…

En fin, Pilarín: gracias a Tele 5 por salvarnos una vez más. Este programa electoral, Cámbiame, es milagroso: entra Feijóo y sale George Clooney. ¡Buenas noches y buena suerte!

@ValentinCarrera 
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