Se acabó lo de importar futbolistas millonarios y exportar científicos y jóvenes sobradamente preparados. A partir de este año vamos a exportar lo mejor del talento nacional, lo mejor de la Marca España: nuestros eficientes ministros, admirados internacionalmente.

Al ministro Soria, que tan bien ha defendido los intereses de las eléctricas y de YPF, condonándole cinco mil millones de dólares, vamos a exportarlo a Argentina. Ya he enviado un cable a Cristina, vía Garzón, para que le nombre ministro de Economía; a cambio vamos a importar al inútil de Axel Kicillof, ese playboy expropiador de Repsol, a ver si aquí es tan chulo y les expropia Citröen a los franceses y nos quedamos con la planta de Vigo por la cara.

Al ministro de Interior, don Jorge Díaz, lo vamos a exportar a Uruguay, para que les arregle lo de la marihuana libre; a cambio nos traemos a Pepe Mújica, el presidente más austero del mundo, y ahorramos una pasta.

A la ministra Pastor la exportamos directamente y con carácter vitalicio a Panamá, a organizarles lo del canal y resolverles la vida a los de SACYR; en su lugar importamos a Ricardo Martinelli que defiende lo suyo con uñas y dientes y nos viene bien para evitar la privatización del canal de Isabel II, del canal de Castilla y del cananalillo de Belén Esteban.

Al ministro Gallardón lo vamos a exportar directamente a Corea del Norte, pero gratis, sin pedirles nada a cambio.

Al ministro de Exteriores, García Margallo, lo podríamos exportar a Escocia: lo veo ideal de la muerte con una faldita escocesa, quiero decir el tradicional kilt, a lo Sean Connery, más que nada por el parecido. Y nos traemos a Alex Salmond para que se arregle con Artur Mas.

A los ministros Montoro y De Guindos, los podemos exportar juntos a Brasil que es un país emergente, una potencia mundial, a ver si son capaces en dos años de duplicarle la deuda y multiplicar por cero los panes y los peces. A cambio me pido al expresidente Lula, que está en paro, para que entretenga al dominó a Felipe, Aznar y Zapatero, y nos dejen descansar de una vez, qué lujo de partida de jarrones chinos, rotos.

A la ministra Ana Mato, se la enviamos a China, para que les reforme la ley de familias numerosas, lo de los anticonceptivos y la sanidad unviersal. Y nos traemos a Gong Li, la de la película Esposas y concubinas, que es más guapa y da el papel de concejala en Pozuelo.

Para Rajoy deberíamos reservar al menos la Casa Blanca y darles el cambiazo la semana que viene, aprovechando la visita: que se venga Obama con Michelle, la celosa recelosa. Yo a Obama lo veo aquí de pato cojo, paseando del brazo con su Majestad por los jardines de la Zarzuela, cada uno con su muleta, recordando los tiempos en que arrasaban. Y Rajoy en el despacho oval, ¡eso sí que sería por fin la prueba de fuego de la Marca España!

No sé a qué esperan para “implementar” estas ideas geniales: no cobro por ellas, son regalos que hago desinteresadamente a mi patria, como Botín. Busquen ustedes otros países necesitados donde exportar al resto de los ministros y ministras; pero a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ni la toquen: alguien tiene que llevar los pantalones en casa. @Tornarratos

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