Qué empeño y qué manía la de los contendientes políticos y la de sus socorristas tertulianos en sacar del error a quien se empeña en despeñarse él solito por el acantilado.

—¡Dejadme solo!, ha proclamado el martes don Mariano Rajoy Brey ante el Comité Nacional de los 400 Mudos o palmeros, en expresión ya clásica del Diccionario Popular de la Lengua Vallisoletana.

¿Son brutos? Sí, son muy brutiños, pero a usted qué más le da, hombre de poca fé, cada una se ahorca con sus tripas como quiere. ¿Por qué ese afán en abrirles los ojos?

Vale que el analista político tenga que opinar sobre la rabiosa cuestión de candente actualidad, o sobre la candente cuestión de rabiosa actualidad, pero si Mariano Rajoy quiere ser Houdini, ¿quiénes somos los mortales periodistas para enmendarle la plana? Ya es mayorcito, ¡oiga!, que diría el propio acusado, quiero decir, investigado judicial.

La precampaña está produciendo serios transtornos psíquicos: pesadillas, eneuresis en plató y terrores nocturnos. Freud lo llamó “pánico”. Fíjense en Monago, lo desesperado que debe estar el chaval para autoencargarse un rap con el sobrenombre de Discípulo de la rima. ¿Se imaginan ustedes a Monago haciendo breakdance con Chey Jurado en los pasillos de la Junta? Este hombre está mal, seriamente; le derritió la sesera demasiada exposición al sol canario. Pero, lejos de desanimarle, debemos aplaudir, ¡seamos palmeros!:

—¡Bravo, Monago, quinceañero mío! Tu talento nos abruma. Tu innovador marketing político hará historia. Exporta ya tu vídeo con urgencia a Valladolid, el rap del ascensor; a Moncloa, el rap del plasma. España te necesita, eres nuestro violador del verso.

¿Me van ustedes entendiendo? Pa qué sermonearles si no escuchan, ¡pa qué! ¿No veis que ellos están unidos en fiel patrimonio, hasta que la Gürtel los separe? Unidos, como Arenas y Cospedal, cariñosos pimpinelas, en el dolor y en la adversidad. Unidos como una piña con muchos piñones, y tú no los comes. Nuestros líderes son necesarios, imprescindibles, los mejores. Se equivocan tan poquito que, con un breve regate en corto, te cambian la bolita de cubilete y, otra vez ¡a votar!

“Extremadura como única doctrina”. El lema roza el fascismo, parece sacado del preámbulo de los Principios del Movimiento Nacional, pero no nos mezclemos con su vacío de ideas: ánimo, Morago, ánimo Mariano, ánimo Rita, ánimo Esperanza. Hagamos todos como monseñor Rouco: enviémosles mensajes de apoyo hoy mismo, durante toda la campaña y especialmente en la jornada de reflexión: “Tenéis que ser fuertes. El aborto y yo os necesitamos”.

Que nada os aparte de vuestro camino, oh líderes y lideresas de esclarecida frente: vosotros sois nuestra única doctrina. Adelante, concejales incorruptos, de victoria en victoria hasta el desastre final.

@ValentinCarrera
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