Está escrito. Este sábado, el joven ganador de las primarias, José Ramón Gómez Besteiro, será elegido por los socialistas gallegos nuevo Secretario del PSdeG-PSOE, el partido de Caín. Besteiro, político intachable, educado y respetuoso, prometedor, con ilusión, con ganas, con otras formas y otra cultura política, llega al puente de mando de un partido envuelto en la tormenta perfecta; hay que felicitarle por el valor de coger el timón cuando el barco se hunde y los propios compañeros –empezando por el perpetuo Rubalcaba– hacen los boquetes más grandes. Personalmente le deseo mucha suerte, la va a necesitar, por el bien de Galicia, de España y del PSOE, por este orden.

Besteiro parte legitimado por unas pseudo-primarias tibias que el PSdeG no se atrevió a hacer abiertas a la sociedad, a la francesa, tuteladas de reojo desde Ferraz, no vaya a ser que cunda el ejemplo de Galicia, pudiendo hacer las cosas a la andaluza. La herencia que recibe de Pachi Vázquez es un partido en sus horas más bajas, sin rumbo político, errático en su labor de oposición al Gobierno de Feijóo y con un grupo parlamentario mediocre.

Besteiro no tiene escaño en el Parlamento Galego, lo que condiciona su papel de líder de la oposición. Su primer reto es recomponer ese grupo parlamentario, del que fueron excluidos con una patada en el culo poco democrática todos los críticos. Pachi Vázquez, que personifica la marrullería política, empezó la legislatura dando un codazo a AGE y BNG para copar la Mesa del Parlamento a pachas con el PP. Besteiro debería rectificar aquel error histérico y, con generosidad, ceder a AGE y BNG, quizás por turno, uno de sus dos puestos en la Mesa, ya que el PP nunca lo hará y en algo han de distinguirse, ¿o no? Sería un mensaje a la izquierda y a la pluralidad real salida de las urnas: lo contrario es perpetuar el “bipartidismo dinástico” (PP-PSOE), que diría el analista Pérez Lema. Lo segundo será encontrar un nuevo portavoz sólido, capaz de enfrentarse a Feijóo con argumentos y sin ese estilo tabernario a que nos tienen tan acostumbrados en O Hórreo. Un portavoz sin hipotecas, que no sea ex de nada, limpio de indultos sospechosos y, a ser posible, de Lugo. Si acierta, Besteiro puede enderezar el rumbo parlamentario socialista, ahora más preocupado por dar un navajazo a un compañero que por la venta de NCG, los incendios forestales o la liquidación de Pescanova.

El segundo reto –para afrontar las europeas en 2014 y las municipales en 2015 con alguna expectativa- es reconstruir internamente un partido cainita, con su magnífica militancia desmoralizada, ignorada y ninguneada por la dirección saliente. La única medicina conocida para vitalizar una organización agónica es la democracia interna, acabando con virreyes tipo Abel Caballero, el intocable alcalde de Vigo.

¿Ordenará Besteiro el lunes 30 a Carmela Silva cumplir la norma interna de incompatibilidad –un militante, un cargo- y dejar alguno de sus muchos cargos públicos: diputada, secretaria 2ª del Congreso, vocal Diputación Permanente, de comisión de Fomento, de comisión de Educación y Deporte; secretaria Comisión de Reglamento; Primer Teniente de Alcalde de Vigo, concejala de Urbanismo, vocal Comisión Ejecutiva del PSOE…?

Si lo hace, el presidente Feijóo, tan complaciente consigo mismo, debería empezar a preocuparse porque Besteiro le irá comiendo terreno palmo a palmo; pero si no es capaz de poner orden interno desde el primer día, los lobos de la manada se merendarán al cordero. Está escrito.

Credit imagen: Hispanianfo
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