¿Vieron la otra noche El Discurso del Rey? ¡Qué pésimo guión y qué rancia la puesta en escena! Me gustó más la versión inglesa.

¿En qué parte de nuestra cacareada Carta Magna aparece lo del discurso del Rey en Nochebuena? Lo pregunto por si me he saltado algún artículo, porque yo, como buen españolito, lo que hago cada Nochebuena es leerme la Constitución, y leérsela a mis nietos junto al belén. Y me fijo siempre al llegar al artículo 62, las funciones del Rey. Que no viene, oiga, lo del discurso de Navidad. ¡Hay que reformar la Constitución!

En el artículo 47, “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”, guardamos un minuto de silencio. La verdad es que anoche a Don Felipe IV se le veía en una vivienda bastante digna, pero considerando que en España hay millones de personas sin casa y, según Cáritas, 3,3 millones de personas en pobreza extrema, ¿quién es el mendrugo que asesora a Su Majestad? Presentarse en nuestras casas en el salón más lujoso del reino, con una gigantesca araña de cristal que parecía un resumen de la estrella de Belén sobre la cabeza de Su Majestad, son ganas de provocar.

Este asunto del masaje navideño es un fósil del Transiciolítico, de cuando el Rey apacentaba los rebaños. De ser preciso algún mensaje, que lo dudo, debiera ser el 6 de diciembre, día de la Constitución; y desde luego sin esa petulancia palaciega del siglo XIX. Un millón y medio de nuevos votantes cumplieron 18 años durante la última legislatura: sería bueno saber cuántos «escucharon» con atención a don Felipe. ¿A qué parte de la sociedad se dirige bajo la lámpara-estrella? Ya sabemos que los discursos del Rey los escribe el Gobierno, pero esta vez al Gobierno en funciones se le fue la mano y en vez de un mensaje, le ha salido un masaje con nula sensibilidad ni contenido social. Así nos va.

Foto: Europa Press
La Nueva Crónica, 27 de diciembre de 2015