La Junta Machirulilla de Castilla y León no es el único caso, aunque sí el más grave.

La falta de paridad se agrava cuando subimos un escalón institucional: si hay pocas candidatas, habrá pocas concejalas y muy pocas alcaldesas. De las 144 listas, solo 25 estuvieron encabezadas por mujeres (18%) frente a 119 hombres. Es decir, solo 25 mujeres aspiraron o les dejaron aspirar a ser alcaldesas en El Bierzo y solo cuatro lo consiguieron: Silvia Cao en Bembibre, Pepi Álvarez en Castropodame, María Paz Martínez en Fabero y Luisa Santín en Vega de Valcarce, todas ellas del PSOE. La desigualdad es demoledora: cuatro alcaldesas versus 34 alcaldes (90%); y el dato es más grave si añadimos que esos cuatro ayuntamientos suman solo 16.000 habitantes.

Esta composición desequilibrada se reproduce aumentada en el Consejo Comarcal del Bierzo: 19 consejeros (el 70%) por 8 consejeras, lo que incumple de nuevo el espíritu de las Leyes de Igualdad y Electoral; y se agrava en la Junta de Gobierno del Consejo, siete hombres por tres mujeres, lo cual viene a ser el mismo respeto a la paridad que el de Mañueco e Igea: ninguno. Y lo mismo ocurre en la Diputación de León constituida el viernes pasado: 19 hombres, casi el 80%, por 6 diputadas. En resumen, después de cuarenta años de democracia, la inmensa mayoría de la población berciana sigue gobernada por hombres a nivel local, comarcal, provincial, autonómico y estatal.

Conclusión: 1) Los partidos políticos no se toman en serio la paridad; incumplen sistemáticamente el espíritu y la letra de la Ley Electoral. 2) El techo de cristal está en las listas desequilibradas: solo 25 mujeres pudieron aspirar a ser alcaldesas en El Bierzo. 3) La cooptación interna castiga aún más la paridad: corporaciones de segundo nivel 80% masculinas.

Queda todo por hacer para alcanzar la paridad y la igualdad. Basta con repasar las cúpulas de los sindicatos, las patronales, los obispados, los banqueros y los clubes deportivos; pero los partidos que se dicen democráticos tienen una responsabilidad agravada y deben liderar este cambio social. El gesto de Igea y Mañueco nombrando una Junta machirula, desequilibrada, ilegal desde el punto de vista de la paridad, envía el peor mensaje posible a la sociedad: que la política en Castilla y León sigue siendo cosa de hombres.

Leer artículo completo en La Nueva Crónica.

Enlaces:
¿Qué es la paridad electoral?
Ley de Régimen Electoral.
Diario de Valladolid.