Imagino a Mariano con Elvira y Alfredo con la suya, compungidos y atribulados, escogiendo la corbata que lucirán la noche del combate para cosechar entre los dos el voto, desigualmente repartido, de 21.997.345 electores (PP+PSOE en 2008).

Imagino las medidas a tomar y el programa oculto: “ésta de color rojo te favorece mucho”, “¿tú crees?, voy a parecer Botín”; “pues esta de rayas no, que Rajoy siempre lleva rayitas”; “mejor la que me regaló Felipe, a ver si me da suerte…”

La cuestión de la corbata no es baladí: los analistas dan por descontado que en Eldebate habrá pocas novedades sobre la crisis o el aborto: ya está todo muy dicho y redicho, y agotada la capacidad de ambos candidatos para sacar conejos de la chistera. Si acaso, la novedad sería que comparecieran uno u otro, o los dos, sin corbata. Imagino el escándalo mediático y me sigue sorprendiendo que en pleno siglo XXI esa prenda bendita o maldita siga despertando pasiones y permita clasificar a los varones como sensatos, de orden, educados, formales, ricos, etc. frente a los que, osando andar por el mundo sin corbata, recibimos la etiqueta de informales, poco elegantes, desaliñados, insensatos y algo calaña. Del 15M, que diría Espe.

Comparecer esta noche en el empate sin la corbata de Botín y Trichet, sin la corbata de Aznar y Zapatero, sin la de Rosa Díez, sin la corbata de los empleados de banca, de los japoneses y coreanos, de los vendedores de seguros, de los enterradores y funerarios, sin la soga al cuello del poder, sería un gesto, quizás un guiño, hacia quienes son capaces de ver sin juzgar más allá de la apariencia formal, del uniforme.

Algunos pensarán que Rajoy y Rubalcaba sin corbata no serían creíbles; al contrario: no son creíbles cuando se atornillan al gaznate el uniforme de faena, el implacable traje, la camisa con gemelos y la corbata a juego con el decorado del plató de televisión. Yo quisiera verlos como seres humanos, sentados a una mesa camilla, incluso en chándal y zapatillas, conversando respetuosamente, con sus hijos y los nuestros por testigos. Sin gritos ni monólogos, sin normas impuestas y sin censuras previas. Pero quieren vencer, no convencer y, por eso, esta noche será un #combateconcorbata. @Tornarratos