La recomendación de Valentín Carrera.

Llevo ya una semana en cuarentena preventiva —por fortuna, sano— y La Nueva Crónica me sugiere que recomiende un libro, o una película, o una serie, o un cuadro… e incluso una receta de cocina. Lo hago con gusto, por si ayuda a alguien a pasar mejor el aislamiento, que no ha de ser vivido como una imposición carcelaria, sino como una oportunidad, como decía Shackleton para «sacar lo mejor de lo peor».

Libro: Soy más clásico que Antonio Machín. ¿Cuántas veces os habéis dicho, algún día tengo que leer El Quijote? ¿Vais a esperar a la jubilación o a una apendicitis? Esta es la ocasión perfecta: El Quijote nunca defrauda, y si esto se prolonga os va a dar tiempo a leer la primera y la segunda parte. Para mí no es una novela, es un tratado de vida.

Películas y series: más bien dejo que me recomienden mis hijas millennials. Cualquier cosa será mejor que ver las chorradas que programan algunas cadenas de cotilleos y tal. Evitad la basura televisiva: no es letal como el coronavirus, pero contamina las cabecitas.

Una receta, pero no de cocina, en este caso será: botas de senderismo, una botella de agua (reutilizable, que no sea de plástico) y salir a caminar. Estar en cuarentena significa no ir al bar a tomar las cañas, al cine o a la tertulia de amigas, pero caminar en solitario es una cuarentena perfecta, y los parques de nuestras ciudades son amplios y espaciosos.

Ah, y un cuadro infinito: El jardín de las delicias, de El Bosco (Jheronimus van Aken): podría ser un buen resumen, profético, de esta epidemia de coronavirus. Toda esta crisis está ahí condensada en sus entresijos y metáforas, quizás con un mensaje de humildad a una civilización, la nuestra, que será víctima de su soberbia.

Leer en La Nueva Crónica.