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Hoy, 25 de julio, día de Santiago, pero también Día da Patria Galega, es un buen momento para recordar mi peregrinación desde Roncesvalles a Compostela, a pie, a la antigva vsanza, en 1982, ¡¡hace 40 años!!

Buen momento para agradecer la amistad de mis compañeros de aventura: Toño Torres, Raimundo Méndez, Suso Maquieira, José Rey y Luis Menéndez. Y agradecer también el apoyo que recibí entonces de Luis Carandell, director de la revista Viajar (cuyo número 45 publicó el reportaje «Compostela, el camino más antiguo») y de todo el equipo de TVE que vino hasta El Bierzo para rodar un capítulo del programa «España sin ir más lejos».

Contar los treinta y pico días de peregrinación es una tarea pendiente que reservo para mis nietos y nietas; hoy solo quiero decir que hicimos un camino puro, limpio, sin un solo turista, sin xacobeos; lo hicimos como siempre hicieron los caminantes por todos los senderos de la tierra: ligeros de equipaje y un pie detrás del otro.

Me sobra, me aburre y me estorba todo el postureo eclesiástico-fraguista-feijoista de los últimos 30 años, que ha convertido el Camino de Santiago y la ciudad en un parque temático chusco y masificado: Jacoblandia o Disneytela. Nada de eso me interesa y nada tiene que ver con nuestra experiencia como caminantes (que, sin duda, los habrá muy reales y auténticos en medio de tanta parafernalia neocon). Os dejo algunas imágenes y enlaces por si queréis curiosear. ¡Ultreia!