Escuché hace pocos días al director de El Semanal Digital, Antonio M. Beaumont, en LaSextaNoche y me inspiró esta columna que, a modo de postal navideña, quiero dirigirle con la complicidad de nuestros lectores. Hablaban del aborto: después de una gozosa Cristina Almeida, Beaumont defendió la posición contraria y, en un debate encendido y a veces visceral, me pareció que era respetuoso.

La opinión de nuestro director y la mía sobre el aborto están en las antipodas y posiblemente no sea el único asunto sobre el que discrepemos a fondo. Entonces pensé: ¿por qué El Semanal Digital acoge con generosidad a un columnista (humilde y prescindible) abiertamente laico, republicano, con sangre roja en las venas y dispuesto a votar a favor de la independencia de Escocia, de Cataluña y del Bierzo?

El periodismo sectario que nos domina consiste en lo siguiente: cada medio escoge y selecciona, publica o calla, sus noticias, columnas y editoriales en función de un cierto criterio, incluido el amiguismo, gracias al cual un lector atento puede adivinar lo que va a publicar “su” periódico sobre tal o cual asunto. Las filias y fobias empresariales, personales e ideológicas se repiten hasta la saciedad en portadas, tertulias y homilías con y sin tirantes. Periodismo previsible, autista.

Por el lado del lector sectario ocurre lo mismo: si uno es, intelectualmente, aquello de lo que se alimenta, un menú a base de Cope-Intereconomía-ABC produce colesterol del bueno, mientras que un menú del día a base de SER-Alrojovivo-Infolibre, produce exceso de colesterol del malo. El problema no es que cada uno escuche y lea lo que quiera, sino que con demasiada frecuencia el lector sectario se instala en el monocultivo y solo oye, lee y ve “lo que le agrada”, lo que le complace, lo que realimenta y refuerza sus propias ideas y creencias. “Quita eso, que solo dice memeces”; “pon a Wyoming, que nos reímos de AnaBottle”, “a ese tío no lo soporto” y así todos los días, haciendo zapping emocional, a flor de piel, practicando el pensamiento único. Los de un lado y los del otro, calla serrucho, que no te escucho, los del centro y los mediopensionistas, con el aborto, contra Cataluña, con Mariano, contra ZP, o estás conmigo, o contra mí.

El paisaje monocolor en los medios de comunicación, todo rojo o todo gris, es insufrible y, lo digo de nuevo, sectario. No se corresponde con la realidad: la vida es plural, diversa, colorista. Por mi parte, procuro practicar el periodismo multicolor: leo a diario una docena de medios (incluido El Pais del que después de treinta y seis años de adición diaria, con dosis fuertes, me estoy desintoxicando: ahora soy más de revista Mongolia); escucho RNE y también esRadio; y presto atención a los argumentos contrarios a los míos.

Y cuando algunos “de mi cuerda” me preguntan, ¿por qué escribes en El Semanal Digital?, sé bien la respuesta: porque es más plural y libre que otros medios donde no me permitirían llevar la contraria al jefe o a la línea editorial, porque acogió mi blog Tornarratos sin pedirme que enseñara la patita por debajo de la puerta, y porque en este año largo que hemos compartido nunca me han censurado una línea.

Mi hogar, he escrito alguna vez, está allí donde pueda expresarme libremente. Querido Antonio, AnaIsabel, Manuel, todo el equipo que hace posible la biodiversidad de El Semanal Digital: gracias por dejarme compartir casa, tribuna, blog con firmas tan diversas. Al final, los medios autistas se quedarán con “sus” seguidores igualmente sectarios, adoctrinándose mutuamente, mientras a través del ventanal abierto de ESD nuestros lectores contemplan cada mañana el arco iris.

¡Feliz 2014! @Tornarratos