TIEMPO DE ABRAZOS: LLÁMALO DESTINO

Un buen amigo, que lo ha pasado muy mal en los últimos dos años, sonríe enamorado junto al mar y su nueva felicidad nos contagia optimismo y ganas de vivir.

A la misma hora, dos chavales de 23 y 30 años, vecinos de mi concello, Teo, y compañeros de mis hijas, se salen en una curva y se matan en pantalón corto y camiseta, sin tiempo de decir adiós al hijo de dos años que deja uno, al hermano de diez que deja el otro, a sus padres y familia, a los amigos que lloran horrorizados.
[Esta plaga se repite cada fin de semana sin que la sociedad y las autoridades competentes hagan nada].

A la misma hora, en Madrid, mi tía Ángeles Carrera Fierro, Madrina, de 101 años, se apaga silenciosa y callada, se va sin molestar, como siempre fue ella, sencilla y cariñosa. Desde mañana descansará junto a sus padres en Rimor. La recordaré siempre sonriente.
Nos deja la fuerza titánica de una supervivientre del 36, un temperamento duro, inquebrantable, casi ascético. Y la dedicación ejemplar de mi, más que prima, hermana Maria Jose Diñeiro Carrera. Otra sonrisa viviente.

A la misma hora, mi hija Sandra pelea cara a cara contra la leucemia y nos da a todos energías positivas, ganas de vivir, afecto y alegría. No somos nosotros: es ella, radiante como una princesa, quien nos ayuda y nos ilumina, sembrando felicidad y esperanza.

La vida y la muerte se entrelazan sin pedir permiso. Para unos, estamos en manos de dios; para otros, como decía mi amigo Nano Otero, “cualquier tonto lo haría mejor”. Llámalo azar, hado, buena o mala suerte. Llámalo destino. Tiempo de abrazos.

[En las fotos, Madrina Geles niña, con su madre, la abuela María, y en su juventud].

Acerca de Valentin Carrera

escritor y periodista
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