[…] Franco nos salvó de la Guerra Mundial y en León nunca estuvo la Legión Cóndor, ni el tren nazi transportaba aviones desde Vigo hasta el aeródromo de la Virgen del Camino; ni tenían su cuartel general en la Casa de los Alemanes, junto al hotel Oliden –hoy Alfonso V-; ni se follaban los ases de la aviación nazi (Galland, Molders y tantos otros) a las señoritas leonesas de la alta y de la baja sociedad; tampoco acudió ningún leonés entusiasmado ―sino miles― a despedir a la Legión Cóndor cuando regresó al frente norte; ni nació a los nueve meses en León ningún “alemanito” rubio.

Nada de eso ocurrió, ni estuvo el Caudillo con el general Kindelán en la gloriosa despedida en la Virgen del Camino; ni López de Uribe lo ha documentado; ni León es Comala.

Entonces, «Stuka», la novela de Carlos Fidalgo, te da un martillazo en las sienes, y te recuerda que hay un Comala de fusilados errantes en cada pueblo de León, o de España. Hablemos de la Legión Cóndor y de las operaciones secretas del franquismo.

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